{"id":3580,"date":"2020-05-01T15:04:36","date_gmt":"2020-05-01T20:04:36","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=3580"},"modified":"2020-05-01T15:17:11","modified_gmt":"2020-05-01T20:17:11","slug":"territorios-de-vida-y-paz","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=3580","title":{"rendered":"Territorios de vida y paz"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/AINI1.png\"><img loading=\"lazy\" title=\"AINI\" src=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/AINI1-245x300.png\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo\/Colectivo de Trabajo Jenzera<\/strong><\/p>\n<p>Pocos relatos han sido tan eficaces simb\u00f3licamente para la unidad y movilizaci\u00f3n cultural de pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos, como aquellos que se refieren al territorio como fuente de vida, como base de toda existencia biol\u00f3gica. Estos relatos tienen el poder de hermanar a las personas, familias y comunidades, transform\u00e1ndolas en sujetos colectivos. Aunque esta es una manifestaci\u00f3n social muy acreditada en pueblos \u00e9tnico-territoriales, son pocas las experiencias organizativas de comunidades contempor\u00e1neas, que se han apoyado en sus mitos, para forjar la unidad a su interior.<\/p>\n<p>Una de estas experiencias la encontramos en las comunidades ind\u00edgenas embera katio del Alto Sin\u00fa, que descubieron en el mito sobre el origen del agua, un fundamento para fusionarse y la fuerza para movilizarse. Una conclusi\u00f3n significativa que podemos deducir de esta ingeniosa ocurrencia cultural, es que este mito era real, no porque les hab\u00eda ofrecido a estas comunidades una explicaci\u00f3n para entender su mundo; era real porque exist\u00eda como met\u00e1fora, a la cual \u00a0se le atribu\u00eda sabidur\u00eda en la cultura embera\u00a0<strong><em><sup>(<a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>)<\/sup><\/em><\/strong>. Como todo relato cultural, este mito se adapt\u00f3 a las circunstancias del presente y tuvo la eficacia simb\u00f3lica para inducir un proceso de recuperaci\u00f3n de la autoestima que llev\u00f3 a estas comunidades embera katio a reconocerse de nuevo como pueblo, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de colonizaci\u00f3n cultural. Y por supuesto la contienda que dieron para defender su territorio la realizaron como pueblo. Al fin y al cabo los mitos son relatos que explican y organizan a los humanos en un orden socio-cultural.<\/p>\n<p>Esto sucedi\u00f3 en el departamento de C\u00f3rdoba, al Noroccidente de Colombia. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda sucedido 25 a\u00f1os antes en el Sur de Colombia con los ind\u00edgenas nasa, cuando este pueblo, aferr\u00e1ndose a los relatos de su m\u00edtico h\u00e9roe fundador, Juan Tama De la Estrella, a la saga de su cacica Gaitana y la gesta valerosa del terrajero Manuel Quint\u00edn Lame, decidieron insubordinarse y hacer frente a los terratenientes y a las autoridades gubernamentales y eclesi\u00e1sticas, compelidos por la necesidad de tierras para garantizar su sobrevivencia como pueblo.<\/p>\n<p>En ambos casos se trat\u00f3 de la defensa de territorios imprescindibles para su sobrevivencia f\u00edsica y cultural. No eran entonces s\u00f3lo territorios aleg\u00f3ricos como lo se\u00f1alaban los relatos m\u00edticos, eran tambi\u00e9n territorios tangibles, conmensurables en hect\u00e1reas, necesarios y aptos para la producci\u00f3n de alimentos.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>En el m\u00f3dulo sobre\u00a0<em>\u2018Tierras, Territorios y Conflictos\u2019<\/em> de la \u201cEscuela inter\u00e9tnica para la resoluci\u00f3n de conflictos\u201d del a\u00f1o 2011-2012, que se desarroll\u00f3 con j\u00f3venes afrocolombianos e ind\u00edgenas de varos r\u00edos del Pac\u00edfico Sur, una alumna negra plante\u00f3 en la presentaci\u00f3n de su trabajo de grado, la diferencia entre\u00a0<em>\u2018territorios femeninos\u2019<\/em> y \u2018<em>territorios masculinos\u2019<\/em>, dando a entender con ello, que los primeros eran generadores de vida por cuanto eran espacios sociales comunitarios sobre los cuales gravitaba el bienestar social y cultural de las comunidades \u00e9tnicas, adem\u00e1s de garantizar la alimentaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y asegurar su permanencia en el territorio. Mientras que los segundos \u2014los territorios masculinos\u2014 eran funcionales a intereses de empresas que valoraban, ordenaban y dispon\u00edan de los bienes naturales del suelo y subsuelo de los territorios, seg\u00fan los dict\u00e1menes de un mercado, que en principio, tambi\u00e9n era calificado \u00a0como masculino. En esa ocasi\u00f3n no est\u00e1bamos seguros de si esta distinci\u00f3n era acertada y no fuera m\u00e1s que una extrapolaci\u00f3n caprichosa a un \u00e1mbito geogr\u00e1fico, de la dualidad femenino-masculina de la psicolog\u00eda de g\u00e9nero. No obstante, lo que si pudimos apreciar fue, que esta sugerente apreciaci\u00f3n de la estudiante, desat\u00f3 una entusiasta discusi\u00f3n que involucr\u00f3 a todos los estudiantes, atravesando g\u00e9neros, culturas y edades, permitiendo que se dilucidaran una serie de cambios culturales en las comunidades, respecto a sus territorios como espacios de vida, que se presentaban en la medida en que eran invadidos por intereses econ\u00f3micos muy diferentes a los de los pueblos \u00e9tnico-territoriales.<\/p>\n<p>El debate permiti\u00f3 adem\u00e1s que emergiera de la memoria las reflexiones que hicieron los pobladores negros, ind\u00edgenas y campesinos del r\u00edo Naya, sobre sus territorios, despu\u00e9s de la masacre paramilitar de abril de 2001. Estas reflexiones que en ese entonces hab\u00edan hecho los nayeros, fueron motivadas por la necesidad de superar \u2018fronteras \u00e9tnicas\u2019 con el fin de facilitar la construcci\u00f3n de un territorio social inter\u00e9tnico y unas relaciones interculturales solidarias con el territorio, que blindaran a sus comunidades de aquellas\u00a0<em>\u201c\u2026relaciones de poder que definen fronteras m\u00f3viles entre la vida y la muerte, la dominaci\u00f3n y la autonom\u00eda, la inclusi\u00f3n y la exclusi\u00f3n.\u201d<\/em>, como lo expresa Anne-Lise Naizot, en un contexto de defensa territorial del pueblo ind\u00edgena awa del Ecuador.<\/p>\n<p>Un pensamiento en especial enriqueci\u00f3 el debate. Se trat\u00f3 de aquella analog\u00eda, que durante los encuentros inter\u00e9tnicos del Naya de los a\u00f1os 2003 y 2004, se establec\u00ed\u00f3 entre el \u2018territorio-cuenca del r\u00edo Naya\u2019 y el \u2018cuerpo humano\u2019: As\u00ed como el cuerpo humano no es una conjunci\u00f3n de partes independientes, por el contrario, es una unidad de \u00f3rganos, venas, nervios y m\u00fasculos con funciones y fuerzas orientadas a mantener con vida al cuerpo, de la misma manera es el territorio-cuenca del r\u00edo Naya, una unidad de seres humanos, r\u00edos, bosques, mar, manglares, flora y fauna, que requieren de relaciones especiales para garantizar su conservaci\u00f3n como espacio de vida.<\/p>\n<p>Los ind\u00edgenas y los afrocolombianos hab\u00edan establecido con ese territorio-cuerpo del r\u00edo Naya una interacci\u00f3n \u201csimbi\u00f3tica\u201d y unas relaciones simb\u00f3licas, similares a las que existen entre los hijos y la madre. Pero tambi\u00e9n hab\u00edan construido redes sociales que fortalec\u00edan y elevaban sus capacidades pol\u00edticas y por lo tanto proteg\u00edan a las comunidades frente a intrusiones econ\u00f3micas externas, que al apropiarse de los bienes naturales de sus territorios, destru\u00edan no solo los v\u00ednculos con el territorio, sino tambi\u00e9n las relaciones interculturales entre los pobladores.<\/p>\n<p>Para concluir, conmueve que, como producto del crecimiento incontrolado de econom\u00edas extractivistas de recursos naturales, ampliaci\u00f3n de la frontera agr\u00edcola para ganader\u00edas, plantaciones agroindustriales y de cultivos il\u00edcitos, con la conexa presencia de grupos armados, se hayan debilitado \u2014a\u00fan extinguido\u2014 este tipo de analog\u00edas que establec\u00edan los pobladores negros, ind\u00edgenas y campesinos con su territorio. M\u00e1s ahora que sobre ellos se ejercen presiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas para continuar ampliando la frontera extractiva de los bienes naturales del subsuelo, bosques, r\u00edos y manglares, y expandir la frontera agr\u00edcola para cultivos de coca y palma aceitera, devastando los \u201cterritorios femeninos\u201d, desplazando a las mujeres de sus huertos y perjudicando no s\u00f3lo la producci\u00f3n de alimentos para sus hijos, sino tambi\u00e9n hiriendo su dignidad, ante todo, afect\u00e1ndolas an\u00edmica y espiritualmente.<\/p>\n<p>Ese es el caso de las mujeres piang\u00fceras negras e ind\u00edgenas del Bajo Naya que ya no pueden ir a sus manglares a recolectar la piangua, pues este territorio dej\u00f3 de ser femenino para entrar a hacer parte del engranaje de la econom\u00eda de la coca, o para decirlo en los t\u00e9rminos de la alumna afrocolombiana, para volverse \u2018macho\u2019. De all\u00ed que estas mujeres comenzaran a construir parcelas agroforestales alej\u00e1ndose de estos espacios de vida violentados. Ese fue el origen de la organizaci\u00f3n de mujeres AINI (<em>Fuente de la primavera de flore<\/em>s) del r\u00edo Naya. Pero a\u00fan all\u00ed no encontraron sosiego, pues sus cultivos fueron destruidos por las fumigaciones a las plantaciones de coca aleda\u00f1as. Sin embargo empezaron de nuevo y reconstruyeron sus huertas con m\u00e1s perseverancia que antes, pues saben que ese es su m\u00e1s significativo espacio de vida.\u00a0<em>\u201cPor eso<\/em> \u2014y porque la huerta es femenina\u2014\u00a0<em>hay tantos hombres que encuentran la paz en ella.\u201d<\/em> (Montse Escutia).<\/p>\n<p>En la evaluaci\u00f3n de la Escuela Inter\u00e9tnica quedamos todos comprometidos a mantener con vida esta visi\u00f3n sensible sobre los territorios, m\u00e1s ahora que vivimos un momento en que se requieren respuestas culturales y modelos econ\u00f3micos alternativos que conduzcan a la convivencia entre los pueblos y de ellos con la naturaleza; ahora que todos los actores armados la vienen cubriendo con un manto de sangre. Ya no es solo la expansi\u00f3n de la frontera de un modelo de producci\u00f3n mercantil la que arrolla los territorios colectivos de ind\u00edgenas y negros. Tambi\u00e9n es la violencia que asiste a esta expansi\u00f3n econ\u00f3mica, que al extender sobre estos territorios de vida una frontera de muerte, conduce a que al ecocidio se a\u00f1ada el etnocidio.<\/p>\n<p><strong>Ciudad Mutis, Bah\u00eda Solano<\/strong><\/p>\n<p><strong>diciembre de 2019<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Los mitos no provienen de un orden sobrenatural. Los mitos no son asuntos del m\u00e1s all\u00e1. Los mitos tienen como base la realidad que viven las comunidades. Fueron creados colectivamente y pensadas por hombres de carne y hueso. Expresan deseos y anhelos de los pueblos, pero tambi\u00e9n son manifestaciones de sus incertidumbres y temores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo\/Colectivo de Trabajo Jenzera Pocos relatos han sido tan eficaces simb\u00f3licamente para la unidad y movilizaci\u00f3n cultural de pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos, como aquellos que se refieren al territorio como fuente de vida, como base de toda existencia &hellip; <a href=\"http:\/\/jenzera.org\/?p=3580\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[68],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3580"}],"collection":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3580"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3580\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3595,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3580\/revisions\/3595"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}