{"id":3529,"date":"2019-10-28T16:55:34","date_gmt":"2019-10-28T21:55:34","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=3529"},"modified":"2020-05-01T15:20:15","modified_gmt":"2020-05-01T20:20:15","slug":"la-tragedia-humanitaria-del-pacifico-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=3529","title":{"rendered":"La tragedia humanitaria del Pac\u00edfico colombiano"},"content":{"rendered":"<p><strong><em> <\/em><\/strong><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Captura-de-pantalla-2019-10-28-a-las-16.44.101.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3532\" title=\"Captura de pantalla 2019-10-28 a la(s) 16.44.10\" src=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Captura-de-pantalla-2019-10-28-a-las-16.44.101-243x300.png\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Captura-de-pantalla-2019-10-28-a-las-16.44.101-243x300.png 243w, http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Captura-de-pantalla-2019-10-28-a-las-16.44.101.png 354w\" sizes=\"(max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/><\/a><\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"637\" valign=\"top\"><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Captura-de-pantalla-2019-10-28-a-las-16.44.10.png\"><strong><em> <\/em><\/strong><\/a><strong><em>Resumen:<\/em><\/strong><em> Las violaciones a los   derechos fundamentales de la poblaci\u00f3n negra, ind\u00edgena y campesina del   Pac\u00edfico colombiano, conceptuadas por todas las fuerzas armadas, regulares e   irregulares, como \u201cda\u00f1os colaterales\u201d de todo enfrentamiento armado, tienen   objetivos propios e independientes del conflicto armado interno   colombiano.\u00a0 El desarraigo territorial   es un objetivo m\u00e1s, y no una consecuencia de la contienda. Esto se deduce de   los maridajes entre acciones armadas, despojos de tierras comunitarias y   legalizaciones ama\u00f1adas de estas usurpaciones.<\/em> <em>La disgregaci\u00f3n de sus territorios pone en peligro la pervivencia de   estos pueblos. El Estado colombiano, despu\u00e9s de importantes acciones   afirmativas a favor de ind\u00edgenas (constituci\u00f3n de resguardos) y   afrocolombianos (reconocimiento de derechos y constituci\u00f3n de territorios   colectivos), ha sido renuente a ejercer soberan\u00eda en la regi\u00f3n, quedando la   poblaci\u00f3n\u00a0 a merced de la dictadura de   grupos armados ilegales, que han cometido atrocidades y violaciones al   Derecho Internacional Humanitario, en muchos casos en connivencia con   autoridades civiles y militares. <\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>A partir de 1980 hace presencia en la regi\u00f3n del Pac\u00edfico colombiano, una nueva clase empresarial para invertir recursos provenientes en gran parte del tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas. <\/em><\/strong>Gran parte de los territorios de ind\u00edgenas y afrocolombianos que hab\u00edan permanecido al margen de las din\u00e1micas econ\u00f3micas, han venido siendo incluidos de forma acelerada en los portafolios de inversi\u00f3n de empresas y de agentes econ\u00f3micos nacionales, la mayor\u00eda de ellos vinculados a actividades extractivistas, agroindustriales, de producci\u00f3n de narc\u00f3ticos o de grandes obras de infraestructura, que desestabilizaron las econom\u00edas de los pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos, no han generado desarrollo econ\u00f3mico en la regi\u00f3n, sino que han instaurado nuevas formas de pobreza (cultural, ambiental y espiritual), nuevas amenazas y nuevas vulnerabilidades para estos pueblos.<\/p>\n<p>En 1995 comienzan a llegar de forma regular actores armados ilegales, interesados coincidentemente con estos empresarios, en modificar la estructura productiva de la regi\u00f3n. Esta presencia, desmantel\u00f3 las organizaciones sociales, asesinando a su liderazgo y derrumbando la poca y ya debilitada institucionalidad de la regi\u00f3n. Las comunidades son utilizadas y movidas de acuerdo a la l\u00f3gica pol\u00edtica, militar o econ\u00f3mica de estos actores. Esta situaci\u00f3n se ha vuelto inaguantable para los habitantes, debido a la degradaci\u00f3n del conflicto y a la alta cuota de sangre que vienen colocando los ind\u00edgenas y los afrocolombianos por persistir en mantenerse al margen de un conflicto que cada vez les es m\u00e1s ajeno. El gobierno ha dicho que su pol\u00edtica de derechos humanos es la misma pol\u00edtica de <em>\u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d<\/em>, no obstante que con este concepto de seguridad se involucre a la poblaci\u00f3n civil en el conflicto armado. Programas como la <em>red de informantes<\/em> o de <em>soldados campesinos<\/em> son parte fundamental de esta pol\u00edtica<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>Este conflicto armado tiene graves manifestaciones y consecuencias para los ind\u00edgenas, afrocolombianos y campesinos del Pac\u00edfico:<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Invasi\u00f3n de sus territorios por todos los grupos armados: guerrilla,\u00a0 paramilitares, cuerpos armados del Estado, narcotraficantes y delincuencia organizada.<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0 Masacres, desapariciones forzadas y asesinato de l\u00edderes.<\/p>\n<p>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Imposici\u00f3n del poder armado desconociendo a las autoridades propias y la autonom\u00eda de las comunidades. Esto va acompa\u00f1ado de acciones y presiones violentas de<strong> <\/strong>narcotraficantes para despejar \u00e1reas de inter\u00e9s agr\u00edcola (plantaciones de palma, banano o pl\u00e1tano) o ganadero.<\/p>\n<p>d)\u00a0\u00a0\u00a0 Reclutamiento forzado y utilizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n nativa en m\u00faltiples labores,\u00a0 haci\u00e9ndolos susceptibles de castigos y retaliaciones por los grupos opuestos.<\/p>\n<p>e)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1alamientos de autoridades estatales a autoridades de las comunidades de ser auxiliadores de los grupos guerrilleros, o a la inversa, acusados de ser informantes de la armada nacional o de los grupos paramilitares.<\/p>\n<p>f)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Extorsi\u00f3n econ\u00f3mica y restricciones para la entrada y salida de alimentos, medicinas y art\u00edculos de primera necesidad.<\/p>\n<p>g)\u00a0\u00a0\u00a0 Combates entre los grupos en pugna por el control del territorio, la econom\u00eda o la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>h)\u00a0\u00a0\u00a0 Desplazamiento forzado, o confinamiento en determinadas zonas. Restricci\u00f3n de movilidad en sus territorios o por fuera de ellos.<\/p>\n<p>Estas manifestaciones del conflicto armado han conducido a un debilitamiento de la cohesi\u00f3n interna,\u00a0 al abandono del ejercicio de la autoridad y justicias propias y por lo tanto a una crisis de gobernabilidad en casi todas las comunidades. En el pac\u00edfico son pocas las comunidades que est\u00e1n en condiciones organizativas y an\u00edmicas para mantenerse en una resistencia activa, como se presenta en la zona ind\u00edgena nasa del Cauca andino, donde este pueblo se niega a abandonar sus territorios, exigiendo con movilizaciones masivas (\u201cmingas de resistencia\u201d) el respeto a sus vidas y territorios.<\/p>\n<p><strong><em>M\u00e1s recientemente, a partir del a\u00f1o 2000, comenz\u00f3 el Estado colombiano a hacer presencia en la regi\u00f3n con las pol\u00edticas de interdicci\u00f3n de cultivos de coca del Plan Colombia<\/em><\/strong>, desplazando estos cultivos desde el departamento del Putumayo hacia el Pac\u00edfico nari\u00f1ense y desde all\u00ed hacia el norte del litoral, arrasando los cultivos de <em>pancoger<\/em>, que garantizaban la seguridad alimentaria de las comunidades ind\u00edgenas y afrocolombianas de las cuencas de casi todos los r\u00edos del Pac\u00edfico de los departamentos del Cauca y Valle del Cauca.<\/p>\n<p>La creciente demanda de pasta b\u00e1sica de coca\u00edna y l\u00e1tex de amapola, como materia prima para la producci\u00f3n de sustancias sicoactivas, generada por el aumento de la demanda en Estados Unidos por el uso de drogas il\u00edcitas, la apertura de nuevos mercados en Europa (occidental y oriental) y la crisis econ\u00f3mica del sector agropecuario, llevan a que se expandan los cultivos de coca, convirtiendo a Colombia para mediados de los a\u00f1os noventa en el principal productor de hoja de coca. Para finales de los noventa ya hab\u00edan aumentado tanto las presiones del gobierno de los Estados Unidos para que Colombia interrumpiera la oferta de sustancias il\u00edcitas, que el pa\u00eds se ve obligado a aceptar el Plan Colombia para la erradicaci\u00f3n de cultivos il\u00edcitos. Las aspersiones a\u00e9reas para destruir las plantaciones de coca, empleando cada vez m\u00e1s fuertes herbicidas qu\u00edmicos, no lograron los resultados esperados, y los cultivos continuaron desplaz\u00e1ndose y creciendo por suelo amaz\u00f3nico a expensas de la fr\u00e1gil selva h\u00fameda. Del Amazonas estos cultivos se trasladaron a las selvas del litoral Pac\u00edfico. No obstante el Departamento de Estado de los Estados Unidos, persiste en la tesis de que el narcotr\u00e1fico existe porque hay cultivadores de coca.<\/p>\n<p><strong><em>Estas diversas presencias y operaciones de paramilitares, grupos guerrilleros y fuerzas armadas del Estado confluyen para agravar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de estos pueblos<\/em><\/strong>,<strong> <\/strong>configurando un estado de desarraigo que pone en peligro su pervivencia como pueblos.<\/p>\n<p><strong><em>A estas pol\u00edticas de desterritorializaci\u00f3n se contrapone el profundo arraigo territorial de los\u00a0 pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos<\/em><\/strong> que en los a\u00f1os 90 hab\u00edan obtenido importantes reconocimientos constitucionales y legales que posibilitaron la constituci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de muchos territorios colectivos, dando inicio a una reorganizaci\u00f3n interna y a agendas pol\u00edticas propias para construir nuevas formas de organizaci\u00f3n y solidaridad, encaminadas a escapar a la guerra y a revertir siglos de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque es obligaci\u00f3n constitucional del Estado colombiano proteger los derechos de los grupos \u00e9tnicos y apoyar estos esfuerzos organizativos de los pueblos, con m\u00e1s veras ahora que el panorama de los derechos humanos para negros e ind\u00edgenas se ha deteriorado ostensiblemente, el Estado colombiano no ha mostrado voluntad para ejercer soberan\u00eda en el Pac\u00edfico. Por el contrario este drama que viven los pobladores ind\u00edgenas, negros y campesinos, sucede bajo la mirada displicente del Estado y en algunos casos, con su complicidad, como en el caso de la masacre del Naya, donde el paramilitar Ever Veloza, alias \u201cH.H.\u201d, jefe del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, dirigi\u00f3 la masacre de por lo menos 50 ind\u00edgenas y campesinos en abril de 2001 (datos de la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n). \u201cH.H.\u201d en versi\u00f3n libre ante un juez de Justicia y Paz reconoci\u00f3 que para esta acci\u00f3n recibi\u00f3 el apoyo del Ej\u00e9rcito Nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Aspectos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos de la problem\u00e1tica del Pac\u00edfico<\/h1>\n<h1>que contribuyen al desarraigo y tragedia humanitaria de sus habitantes.<\/h1>\n<p><strong><em>Desconocimiento de los actuales est\u00e1ndares internacionales para la protecci\u00f3n de los pueblos \u00e9tnico-territoriales<\/em><\/strong> (ind\u00edgenas y afrocolombianos), que otorgan particular atenci\u00f3n a los derechos individuales y colectivos en relaci\u00f3n con la propiedad, el uso y el control que ejercen los pueblos ind\u00edgenas en sus territorios, as\u00ed como la relaci\u00f3n con los recursos naturales.<\/p>\n<p>Estos est\u00e1ndares ponen un claro \u00e9nfasis en la necesidad de que estos pueblos cuenten con mecanismos apropiados de control sobre los factores y procesos que afectan sus vidas, territorios y recursos, pues es as\u00ed que pueden mantener y reforzar sus instituciones, culturas y tradiciones, y promover un desarrollo propio, de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades.<\/p>\n<p>El gobierno de Andr\u00e9s Pastrana (1998-2002), desconoci\u00f3 groseramente estos est\u00e1ndares internacionales, conduciendo a que los pueblos ind\u00edgenas de Colombia, se retiraran de las mesas nacionales de concertaci\u00f3n con el Estado, creadas por los decretos 1396 y 1397 de 1996.<\/p>\n<p>El presidente \u00c1lvaro Uribe en sus 6 a\u00f1os de gobierno no solo ha impedido que se materialicen en Colombia estos est\u00e1ndares internacionales, sino que ha restringido los derechos de ind\u00edgenas, afrocolombianos y campesinos, llevando a cabo desde la presidencia un ordenamiento econ\u00f3mico y pol\u00edtico del pa\u00eds y cambiando la estructura legal de Colombia con el fin de facilitar el acceso a los recursos de los territorios de propiedad colectiva de ind\u00edgenas y afrocolombianos. Este ordenamiento se realiza en funci\u00f3n de un orden global de desarrollo neoliberal, para el cual los territorios de propiedad colectiva y las econom\u00edas comunitarias son un estorbo.<\/p>\n<p>El hecho de que Colombia fuera uno de los pocos pa\u00edses que se abstuvieron de firmar la <em>declaraci\u00f3n universal de los derechos de los pueblos ind\u00edgenas <\/em>de las Naciones Unidas, confirma la animadversi\u00f3n del gobierno por los derechos colectivos de estos pueblos. Y evidentemente,<strong><em> <\/em><\/strong>el presidente Uribe viene cambiando sistem\u00e1ticamente las reglas de juego: La Constituci\u00f3n de 1991 hab\u00eda abierto las puertas a los pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos. Pero esa inclusi\u00f3n legal es circunstancial, pues en el campo econ\u00f3mico, esa esfera de la vida social que es esencial y determinante para el bienestar y la superaci\u00f3n de condiciones de oprobio y marginaci\u00f3n, el Estado viene cerrando todos los espacios. De esta manera el Estado colombiano borra la pluralidad y la diversidad como fundamentos del r\u00e9gimen democr\u00e1tico que se pensaba construir con la expedici\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1991.<\/p>\n<p><strong><em>La exclusi\u00f3n pol\u00edtica y social ejercida contra estos pueblos,<\/em><\/strong> el desconocimiento que se ha hecho de sus derechos, el desprecio por sus pr\u00e1cticas econ\u00f3micas, la discriminaci\u00f3n racial, el descr\u00e9dito y negaci\u00f3n de sus identidades y tantos ataques y afrentas que han sufrido sus instituciones, culturas y cosmovisiones, han tenido generalmente como finalidad, desvirtuar el derecho a sus territorios. Con los reconocimientos constitucionales pudieron estos pueblos hacerse visibles en el panorama nacional y se comenzaron a honrar sus conocimientos, comportamientos y espiritualidad, pues cada vez eran m\u00e1s evidentes sus contribuciones en la preservaci\u00f3n de espacios de alta diversidad biol\u00f3gica como el Pac\u00edfico. No obstante, estas l\u00f3gicas culturales en el manejo de sus espacios de vida no han tenido el reconocimiento del gobierno, porque estos territorios tienen recursos que son estrat\u00e9gicos para un capital transnacional ego\u00edsta, cuya avidez crece con la posibilidad de la firma del Tratado de Libre Comercio, TLC con los Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong><em>La disputa violenta por el control econ\u00f3mico, pol\u00edtico y territorial de la regi\u00f3n.<\/em><\/strong> Muchas zonas del Pac\u00edfico son objeto de disputa entre sectores armados, pues tener el control de estos espacios y de su econom\u00eda legal e ilegal es fundamental para mantenerse en la guerra.\u00a0 En pocos a\u00f1os el Pac\u00edfico, de remanso de paz se torn\u00f3 en una de las regiones m\u00e1s violentas del pa\u00eds, debido a la pugna por el control de rentas asociadas a los cultivos de uso il\u00edcito o a la explotaci\u00f3n de recursos naturales, por la posesi\u00f3n de tierras f\u00e9rtiles o el dominio de territorios geopol\u00edticamente estrat\u00e9gicos. Por estas zonas se realizan las exportaciones il\u00edcitas y el contrabando de armas. Esta pugna ha costado la vida a cientos de j\u00f3venes en calidad de \u201craspachines\u201d (recolectores de la hoja de coca), aserradores de madera, mineros o milicianos que trabajan para uno u otro grupo.<\/p>\n<p><strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La fragmentaci\u00f3n y desarraigo territorial de comunidades ind\u00edgenas y negras.<\/em><\/strong> En la medida en que crecen los cultivos ilegales y se expanden las grandes plantaciones, la ganader\u00eda o las actividades extractivistas, la vida econ\u00f3mica y social de las comunidades queda supeditada a la din\u00e1mica del flujo de recursos generados por estas actividades. En las comunidades afectadas por este tipo de econom\u00edas, caen vertiginosamente los cultivos de <em>pancoger<\/em> y se incrementa la dependencia de alimentos importados. El abandono de la producci\u00f3n de alimentos es el primer paso para la desestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica de las comunidades. Y el uso del suelo y de recursos del territorio con el fin de responder a demandas de mercados externos a la regi\u00f3n, es la v\u00eda m\u00e1s expedita para el desarraigo territorial. En esto el Pac\u00edfico ofrece una amplia gama de ejemplos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Una nueva di\u00e1spora negra.<\/em><\/strong> A la par que se extinguen por sobreexplotaci\u00f3n los recursos del bosque, de los r\u00edos y de los manglares, y se expande la violencia paramilitar para apropiarse de los recursos forestales y para utilizaci\u00f3n de los suelos en plantaciones de palma aceitera, banano y coca, comienza la migraci\u00f3n hacia las ciudades.<\/p>\n<p><strong><em>Desestructuraci\u00f3n de los gobiernos municipales.<\/em><\/strong> La evasi\u00f3n fiscal, el contrabando, la posesi\u00f3n ilegal de la tierra, el robo y apropiaci\u00f3n privada de los bienes y recursos p\u00fablicos, el caciquismo, las elecciones fraudulentas, la compra de votos, el secuestro y por \u00faltimo el narcotr\u00e1fico, con todas sus secuelas de corrupci\u00f3n y violencia, han terminado por desestabilizar los gobiernos locales y desinstitucionalizar<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>Una problem\u00e1tica social que es tratada en t\u00e9rminos de guerra.<\/em><\/strong> El <em>Plan Colombia <\/em>surgi\u00f3 en el marco de la pol\u00edtica antidrogas del gobierno de Estados Unidos. Al convertirse el negocio de las drogas en principal fuente del empoderamiento econ\u00f3mico y militar de las\u00a0 FARC y de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia, A,U.C. y al entrar estas organizaciones (despu\u00e9s del 11 de septiembre) a hacer parte de la lista de los grupos terroristas del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, pasa la lucha antidrogas a ser definida como <em>guerra antiterrorista.<\/em> Al establecerse esta relaci\u00f3n de causalidad entre terrorismo y droga, la problem\u00e1tica social de las regiones cultivadoras de coca entra a constituirse en un fen\u00f3meno que debe ser tratado en t\u00e9rminos militares. Las propuestas de desarrollo econ\u00f3mico concebidas para estas zonas deben pasar primero por una \u201csoluci\u00f3n militar\u201d .<\/p>\n<p>Con el crecimiento de los cultivos de uso il\u00edcito, el Pac\u00edfico entr\u00f3 a ser parte de las llamadas <em>Gray Zone<\/em>, catalogadas como de f\u00e1cil acceso para los actores armados. Los pobladores de estas <em>zonas grises <\/em>ser\u00edan parte de la estrategia de financiaci\u00f3n y\/o potenciales auxiliadores de acciones terroristas. Se borra de un tajo la propuesta de <em>\u201cpensar pac\u00edficamente el Pac\u00edfico\u201d<\/em> (lema del Proyecto Biopac\u00edfico<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>) que ven\u00eda reafirmando las estrategias de convivencia y supervivencia de negros e ind\u00edgenas que habitan las selvas neotropicales del Pac\u00edfico como la clave de cualquier esfuerzo a favor de su singular diversidad biol\u00f3gica y cultural. Es en este contexto de la guerra contra las drogas que se crean escenarios de alta confrontaci\u00f3n militar, sin tener en cuenta a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, afrocolombiana y campesina.<\/p>\n<p>La guerra como conductora de desarrollo regional es, como dice el investigador Ricardo Vargas, \u201cuna p\u00e9sima consejera\u201d. Esta guerra desvirt\u00faa las formas de producci\u00f3n solidarias que han conservado las selvas del Pac\u00edfico durante siglos y viola derechos constitucionales y normativos de protecci\u00f3n de territorios colectivos. El resultado final es que se imposibilita m\u00e1s cualquier acci\u00f3n tendiente a empoderar a las comunidades para el ejercicio de sus funciones y a generar procesos de desarrollo aut\u00f3nomo y autosostenible.<\/p>\n<p>El impacto de las medidas de control de la intervenci\u00f3n armada es muy fuerte para la regi\u00f3n y sus pobladores: retenci\u00f3n de combustibles, v\u00edveres, medicamentos; restricciones a la libre circulaci\u00f3n por caminos y carreteras; obst\u00e1culos para ir a sus sementeras, para recolectar frutos o acceder a sitios de pesca y cacer\u00eda; dificultades para adquirir y vender productos. Se generan crisis econ\u00f3micas locales: escalada de precios para art\u00edculos indispensables de afuera de la regi\u00f3n y ca\u00edda de precios para los producidos en la regi\u00f3n. La econom\u00eda de la regi\u00f3n colapsa. Y ante la incapacidad de los gobiernos locales para sortear estas dificultades, se produce el abandono de la regi\u00f3n. Como dice el refr\u00e1n popular, \u201cel remedio resulta siendo m\u00e1s caro que la enfermedad\u201d.<\/p>\n<p>Este modelo de intervenci\u00f3n militar (no s\u00f3lo de actores armados legales. Tambi\u00e9n de paramilitares y grupos guerrilleros) y las consecuencias antes descritas se han repetido tantas veces, que nos lleva a concluir que detr\u00e1s de estas acciones armadas se encuentra una pol\u00edtica deliberada de desalojo de la\u00a0 poblaci\u00f3n, para \u201climpiar\u201d determinadas \u00e1reas ambicionadas por poderosos intereses econ\u00f3micos, donde est\u00e1n comprometidos capitales internacionales y dineros generados por el tr\u00e1fico de drogas. Y es que en el Bajo Atrato (departamento del Choc\u00f3) se iniciaron los grandes cultivos de palma aceitera, despu\u00e9s de haber sido desalojadas violentamente las comunidades de la zona. En otras zonas, como en el Alto r\u00edo San Jorge, el desalojo de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena Embera Kat\u00edo de su resguardo tuvo lugar para sembrar cultivos de uso il\u00edcito. De forma general el objetivo del desalojo ha sido la explotaci\u00f3n a gran escala de los recursos ambientales, especialmente madereros y mineros, para ampliar los latifundios ganaderos o las plantaciones de banano, pl\u00e1tano, palma aceitera y coca. Esta situaci\u00f3n, descrita en el segundo informe de IWGIA sobre los derechos humanos de pueblos ind\u00edgenas, configura un genocidio premeditado<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p><strong><em>Crecimiento de las desigualdades econ\u00f3micas y sociales.<\/em><\/strong><em> <\/em>El modelo econ\u00f3mico neoliberal, iniciado en los a\u00f1os 90, no s\u00f3lo no ha resuelto los problemas estructurales, sino que ha acentuado las desigualdades, extendido la pobreza y acelerado el deterioro del ambiente. A pesar de\u00a0 las acciones afirmativas del Estado que llevaron a la titulaci\u00f3n de m\u00e1s de 5 millones de hect\u00e1reas a la poblaci\u00f3n negra, esta no ha logrado el disfrute de sus territorios colectivos y hoy sigue siendo el sector social m\u00e1s excluido de la Naci\u00f3n colombiana. Tampoco existen pol\u00edticas econ\u00f3micas tendientes a cerrar la brecha entre las regiones, y el Pac\u00edfico, el territorio ancestral de los negros, contin\u00faa siendo la regi\u00f3n m\u00e1s pobre, explotada y desconectada del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong><em>Exacerbaci\u00f3n de las diferencias culturales y de la discriminaci\u00f3n racial. <\/em><\/strong>Aunque la pluriculturalidad fue consagrada en la nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de Colombia de 1991, el Estado no se ha identificado con ella. Las estad\u00edsticas y los hechos nos muestran que a pesar de que la Asamblea Nacional Constituyente fue convocada para dirimir los conflictos de los colombianos, fue a partir de all\u00ed que se agudizaron los conflictos socioculturales. La raz\u00f3n es que el Estado colombiano no pens\u00f3 nunca en crear espacios para la interculturalidad, buscando as\u00ed cerrar el abismo que separa a las diferentes culturas.<\/p>\n<p>De la mano de la desigualdad econ\u00f3mica crece y se aceleran entonces las diferencias culturales. La desigualdad y la diferencia se agravan a\u00fan m\u00e1s, cuando en la regi\u00f3n se expande la econom\u00eda basada en cultivos de uso il\u00edcito. Aunque la esclavitud se aboli\u00f3 hace 150 a\u00f1os, con esta econom\u00eda del narcotr\u00e1fico se reviven pautas semejantes de explotaci\u00f3n de la mano de obra y de violaci\u00f3n de los derechos humanos.<\/p>\n<p>En el Pac\u00edfico se hace m\u00e1s evidente lo que a juicio de Daniel P\u00e9caut es la violencia en Colombia: una situaci\u00f3n generalizada y difusa, donde los diferentes fen\u00f3menos y formas de expresi\u00f3n como se presenta (violencia pol\u00edtica, violencia oficial, conflicto armado, asesinatos, desplazamientos, extorsiones, desapariciones, secuestros, violencia com\u00fan, violencia racista) interact\u00faan y se retroalimentan, creando un c\u00edrculo vicioso ascendente y cumulativo.<\/p>\n<p>Y es eso precisamente lo que est\u00e1 sucediendo en el Pac\u00edfico. Se da una situaci\u00f3n generalizada de violencia, pero donde el narcotr\u00e1fico y sus bandas delincuenciales ejercen un poder intimidatorio por medio del terror. Estos grupos se convierten en agentes reguladores que garantizan el orden y el cumplimiento de las normas que ellos mismos establecen. Ejercen su propia justicia y deciden sobre la vida de las personas.<\/p>\n<p>El desplazamiento forzado en el Pac\u00edfico es uno de los m\u00e1s altos en el pa\u00eds.\u00a0 Lo m\u00e1s l\u00fagubre de la vida de los desplazados de los r\u00edos cercanos a Buenaventura, es que llegan a refugiarse a este puerto (el m\u00e1s importante de Colombia, por donde se mueve el 80 % de las mercader\u00edas que entran y salen del pa\u00eds y desde donde se mueven cuantiosos recursos financieros provenientes del narcotr\u00e1fico). Estos desplazados son acogidos en los barrios m\u00e1s pobres, llamados de \u201cbajamar\u201d. Con el fin de acondicionar este puerto para responder a los retos del T.L.C., estos refugiados son de nuevo desplazados. Esta siniestra tarea la realizan grupos paramilitares, que en un lapso de 5 a\u00f1os han asesinado<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a> y desparecido a m\u00e1s de 1.000 personas, m\u00e1s de la mitad de ellas j\u00f3venes sin trabajo. Lo que ahora los habitantes de Buenaventura se preguntan es cuantos de estos j\u00f3venes hacen parte de los \u201cfalsos positivos\u201d: personas que fueron enganchadas bajo promesas de trabajo y que posteriormente aparecieron vilmente asesinadas por miembros de las fuerzas armadas del Estado y presentadas como \u201cbajas guerrilleras\u201d, para recibir recompensas (3 millones de pesos por persona, algo as\u00ed como 1.500 US d\u00f3lares). Y todo esto ocurre bajo la mirada indiferente de las altas esferas del gobierno.<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"637\" valign=\"top\">\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><em>Ep\u00edlogo:<\/em><\/strong><em> Flota en   el aire de Am\u00e9rica un halo de esperanza para los pueblos ind\u00edgenas y negros,   ahora que la Naci\u00f3n m\u00e1s poderosa de la tierra ha elegido un presidente   mulato, cuya historia personal encarna la interculturalidad. Esto los inflama   de entusiasmo. Y les trae tambi\u00e9n a la memoria, ahora que suenan las   fanfarrias para la celebraci\u00f3n del Bicentenario de la independencia de las   Rep\u00fablicas bolivarianas, las ideas libertarias de sus fundadores, cuando   decidieron hacer uso del \u201crecurso supremo de la rebeli\u00f3n contra la tiran\u00eda y   la opresi\u00f3n\u201d. Y de nuevo quieren abrir el camino para llamar a la vida   alternativas diferentes de institucionalidad, que sean diametralmente   opuestas a concepciones centralistas y autoritarias del poder. Alternativas   que le cierren definitivamente las puertas a la opresi\u00f3n, la humillaci\u00f3n y la   ofensa que han sufrido. Alternativas que reconozcan la extraordinaria riqueza   de m\u00faltiples expresiones de cultura ind\u00edgena y negra y de proposiciones espirituales   e ideol\u00f3gicas que se han venido originando en nuestro pa\u00eds, a partir de un   \u201cmestizaje fecundo\u201d que ha vivido el pueblo colombiano. En fin, alternativas   que sean una barrera eficaz a la intolerancia. <\/em><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Buenaventura, noviembre de 2008<\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> De esta forma la pol\u00edtica de <em>seguridad democr\u00e1tica<\/em> traslada a la ciudadan\u00eda la obligaci\u00f3n de garantizar la seguridad, y la utiliza como un instrumento para ganar la guerra. Los lineamientos de esta pol\u00edtica plantean, por ejemplo, que la ciudadan\u00eda <em>\u201cser\u00e1 parte fundamental en el tema de la recolecci\u00f3n de informaci\u00f3n para la inteligencia militar\u201d<\/em> .<em> <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Esta desinstitucionalizaci\u00f3n radica en que el Estado, sus instituciones y sus recursos, han adquirido la condici\u00f3n de bot\u00edn de guerra de los grupos armados y de sus afines mentores pol\u00edticos.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Esta experiencia de trabajo interdisciplinario y pluralista fue apoyada por el Fondo Mundial del Medio Ambiente y el gobierno de Suiza, el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD y el ministerio del Medio Ambiente. Biopac\u00edfico representa 5 a\u00f1os de negociaciones, decisiones, proyectos y ensayos durante los cuales se concentraron esfuerzos de m\u00e1s de 400 personas, organizaciones ind\u00edgenas y negras, fundaciones, universidades, ONG y entidades territoriales.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Pac\u00edfico colombiano. El caso del Naya, Informe IWGIA 2, Bogot\u00e1 2008.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> La mayor\u00eda de las v\u00edctimas presentan se\u00f1ales de tortura, lo que evidencia que en estos actos delictivos existe tambi\u00e9n una buena dosis de racismo e intolerancia social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>@font-face {   font-family: Wingdings; }@font-face {   font-family: Batang; }@font-face {   font-family: &#8220;Cambria Math&#8221;; }@font-face {   font-family: Verdana; }@font-face {   font-family: Tahoma; }@font-face {   font-family: &#8220;Bookman Old Style&#8221;; }@font-face {   font-family: &#8220;@Batang&#8221;; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; }h1 { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; break-after: avoid; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; color: black; font-weight: bold; }p.MsoFootnoteText, li.MsoFootnoteText, div.MsoFootnoteText { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; font-size: 10pt; font-family: &#8220;Arial&#8221;, sans-serif; }p.MsoFooter, li.MsoFooter, div.MsoFooter { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; }span.MsoFootnoteReference { vertical-align: super; }p.MsoBodyText, li.MsoBodyText, div.MsoBodyText { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Arial&#8221;, sans-serif; }p.MsoBodyText3, li.MsoBodyText3, div.MsoBodyText3 { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: justify; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; font-weight: bold; font-style: italic; }p { margin-right: 0cm; margin-left: 0cm; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; }span.Ttulo1Car { color: black; font-weight: bold; }span.TextoindependienteCar { font-family: &#8220;Arial&#8221;, sans-serif; }span.TextonotapieCar { font-family: &#8220;Arial&#8221;, sans-serif; }span.Textoindependiente3Car { font-family: &#8220;Batang&#8221;, serif; font-weight: bold; font-style: italic; }p.Level1, li.Level1, div.Level1 { margin: 0cm 0cm 0.0001pt 28.3pt; text-indent: -28.3pt; font-size: 12pt; font-family: &#8220;Times New Roman&#8221;, serif; }span.PiedepginaCar { }.MsoChpDefault { font-size: 10pt; }div.WordSection1 { }ol { margin-bottom: 0cm; }ul { margin-bottom: 0cm; }<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen: Las violaciones a los derechos fundamentales de la poblaci\u00f3n negra, ind\u00edgena y campesina del Pac\u00edfico colombiano, conceptuadas por todas las fuerzas armadas, regulares e irregulares, como \u201cda\u00f1os colaterales\u201d de todo enfrentamiento armado, tienen objetivos propios e independientes del conflicto &hellip; <a href=\"http:\/\/jenzera.org\/?p=3529\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12,80],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3529"}],"collection":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3529"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3529\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3536,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3529\/revisions\/3536"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}