{"id":307,"date":"2010-01-29T16:29:58","date_gmt":"2010-01-29T21:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=307"},"modified":"2012-08-22T17:34:54","modified_gmt":"2012-08-22T22:34:54","slug":"el-movimiento-indigena-y-su-relacion-con-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=307","title":{"rendered":"El movimiento ind\u00edgena y su relaci\u00f3n con la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong> <\/strong><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/futuro-pasado-presente.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1609\" title=\"futuro pasado presente\" src=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2010\/01\/futuro-pasado-presente.png\" alt=\"\" width=\"124\" height=\"82\" \/><\/a>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Colectivo de Trabajo Jenzera<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida revisi\u00f3n de la problem\u00e1tica ind\u00edgena en Colombia revela lo poco que ha mejorado la situaci\u00f3n de estos pueblos en materia social y econ\u00f3mica en los \u00faltimos a\u00f1os. Se puede decir que se ha estancado el proceso de desarrollo de las dos d\u00e9cadas anteriores al gobierno del presidente Uribe. M\u00e1s a\u00fan, en algunas regiones ha empeorado la situaci\u00f3n, debido al rigor de nuevos brotes de violencia, pero tambi\u00e9n por las lesivas pol\u00edticas p\u00fablicas y el reordenamiento econ\u00f3mico, jur\u00eddico y pol\u00edtico que se hace del pa\u00eds desde la presidencia de la rep\u00fablica, para atraer capital externo al pa\u00eds.<\/p>\n<p>A \u00a0pesar de masivas movilizaciones ind\u00edgenas para buscar la atenci\u00f3n del gobierno a sus problemas, este ha ignorado sus llamados. Los ind\u00edgenas no tienen entonces motivos para estar conformes con el gobierno de \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, como tampoco lo tienen los pueblos afrocolombianos y campesinos. No obstante la desmovilizaci\u00f3n paramilitar y el retroceso de los grupos insurgentes, los avances de la Seguridad Democr\u00e1tica no han llegado a sus regiones. No se les ha devuelto los territorios usurpados, y repuntan con perversidad los asesinatos de ind\u00edgenas y afrocolombianos en varias regiones, sobre todo en aquellas que son estrat\u00e9gicas para el desarrollo de proyectos agroindustriales, vinculados a la demanda de biocombustibles o a la producci\u00f3n de drogas il\u00edcitas. Tampoco asoman en el Estado indicios de querer encontrar una soluci\u00f3n a la problem\u00e1tica del agro colombiano, empezando por democratizar la propiedad rural para enmendar una de las infamias del pa\u00eds que ha bloqueado el desarrollo de su sociedad y su econom\u00eda y aumentado la fogosidad del conflicto al mantener al margen de la tierra a cientos de miles de familias campesinas. Crece la oposici\u00f3n al gobierno y aumenta la inconformidad con el gobierno cada vez m\u00e1s autoritario del presidente Uribe. Peor todav\u00eda, con una menguante tasa de crecimiento de la econom\u00eda, que adem\u00e1s ha favorecido a pocos, sube el desempleo y crece la inequidad. Con el agravamiento del conflicto armado en algunas regiones ind\u00edgenas y afrocolombianas, nace de nuevo la incertidumbre y se desarrolla en estos pueblos la percepci\u00f3n de que el pa\u00eds en que viven contin\u00faa siendo inviable para ellos.<\/p>\n<p>No se divisa en el futuro cercano el tan anunciado y portentoso despegue de la econom\u00eda y los avances de la costosa \u2018Seguridad Democr\u00e1tica\u2019 no han activado la \u2018confianza inversionista\u2019 para alentar la inversi\u00f3n productiva. Los beneficios de la inversi\u00f3n externa son engullidos por la incontenible y voraz corrupci\u00f3n (sobornos).<\/p>\n<p>Ahora que se avecina la contienda electoral, son muchos los que esperamos que aflore un movimiento social popular que ponga una talanquera a estos desafueros del gobierno, iniciando por transformar la forma de hacer pol\u00edtica y reforzando aquellas tendencias democratizadoras que quieren construir un pa\u00eds m\u00e1s incluyente en lo pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social, \u00e9tnico y cultural.<\/p>\n<p>A los partidos pol\u00edticos que se han distanciado del autoritarismo, clientelismo y buscan para el pa\u00eds una nueva institucionalidad donde quepamos todos y a cuya construcci\u00f3n seamos convocados todos y podamos participar todos en igualdad de condiciones, queremos plantearles unas ideas de la problem\u00e1tica del movimiento social, recogiendo algunas experiencias del movimiento ind\u00edgena. Esto con el af\u00e1n de contribuir a que pongan al d\u00eda sus agendas ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas en materia de grupos \u00e9tnico-territoriales, aquellos que tanto necesitan de sus territorios, de sus organizaciones y de un desarrollo aut\u00f3nomo para su sobrevivencia f\u00edsica y cultural. Para elaborar este texto nos hemos basado en algunas ideas formuladas en anteriores escritos.<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>A pesar del estancamiento que viven los grupos \u00e9tnico-territoriales en materia social y econ\u00f3mica y a pesar de la discriminaci\u00f3n del estado, s\u00ed han ocurrido cambios que los favorecen y que no los comprendemos a cabalidad, o no entendemos totalmente sus alcances, por estar siempre en las barricadas o estar corriendo o escondi\u00e9ndonos. Los que tenemos una biograf\u00eda de izquierda y mantenemos la inveterada costumbre de trajinar con conceptos ortodoxos, cerrados, a veces petrificados, tendemos a buscar la naturaleza de los cambios sociales s\u00f3lo en el campo de la econom\u00eda (producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes). Como en este campo no se han dado transformaciones, y menos rupturas, pensamos que todo permanece igual. Algunos profetas del desastre dicen que estamos m\u00e1s mal que antes y que vamos camino al despe\u00f1adero. Los ilusos pregonan con cualquier crisis de la econom\u00eda, el colapso del sistema capitalista.<\/p>\n<p>Pero las rupturas en la econom\u00eda no se han dado y el derrumbe del sistema capitalista es m\u00e1s un asunto de fe. Ni el capitalismo est\u00e1 herido de muerte, ni va a dejar de funcionar por el hecho de que nos quejemos de su injusticia social. El supuesto colapso de este sistema por crisis internas, pertenece al \u00a0reino de los deseos, pues lo que estamos acostumbrados a ver es que la forma real de existencia de este sistema, particularmente en Latinoam\u00e9rica, es la crisis. Galopa en la crisis, se alimenta de la crisis y hasta se fortalece con las crisis. Funciona a veces de forma apocal\u00edptica pero funciona. Y seguramente seguir\u00e1 funcionando y destruyendo econom\u00edas, sistemas de vida y culturas a su alrededor sin mayor oposici\u00f3n, hasta tanto los sectores subalternos no construyan reales alternativas de poder, para recuperar una institucionalidad, vilipendiada por muchas d\u00e9cadas de corrupci\u00f3n, violencia y desgobierno.<\/p>\n<p>Pese a eso, reiteramos, s\u00ed se han dado cambios. S\u00f3lo que estos no los vamos a encontrar en la base material de la sociedad, sino en el \u00e1mbito de la cultura, entendida aqu\u00ed -en su acepci\u00f3n antropol\u00f3gica- como el conjunto de procesos simb\u00f3licos a trav\u00e9s de los cuales se comprende, reproduce y transforma la estructura social. Incluye, por lo tanto, todos los procesos de producci\u00f3n de sentido y significaci\u00f3n, y las formas que tiene un grupo humano de vivir, pensar y percibir su vida cotidiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para el marxismo la estructura econ\u00f3mica o base material de la sociedad, determina la estructura social y el desarrollo y cambio social. La cultura ser\u00eda algo accidental, aleatorio, que no juega un papel din\u00e1mico y esencial en la reproducci\u00f3n social. Esta cambia, solo cuando cambia la estructura econ\u00f3mica. Hoy d\u00eda, sin embargo, varios hechos hist\u00f3ricos recientes nos ense\u00f1an, que las personas, las comunidades y los pueblos, se movilizan no tanto por lo que es la realidad en s\u00ed, sino por la representaci\u00f3n que tienen de ella. Y estas representaciones obedecen a modelos culturales y formas particulares de percibir los hechos y entornos sociales. Pero si la izquierda no ha descubierto el potencial movilizador de la cultura, la derecha s\u00ed ha vislumbrado la importancia de ella para los pueblos. El \u201cCentro de Pensamiento Primero Colombia\u201d, un <em>Think Tank<\/em> del uribismo, viene \u00a0sistem\u00e1ticamente sumergiendo la mente de muchos colombianos en unas ideas doctrinarias para la \u2018refundaci\u00f3n de la Patria\u2019. Hasta el punto que muchos se preguntan si los altos \u00edndices de favorabilidad que goza el presidente Uribe, no son el resultado de esa delirante idea introyectada en la mente de muchos colombianos sobre la inteligencia, valor y poder exagerados que se le atribuyen al presidente Uribe, dones caracter\u00edsticos de una especie de padre que tanto hab\u00eda sido esperado para que derrotara a los malos hijos de la Patria. Una percepci\u00f3n y relaci\u00f3n que tienen los colombianos con su presidente, que de forma l\u00facida fue denominada \u00a0\u201cembrujo autoritario\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La importancia de la identidad cultural para la movilizaci\u00f3n de sus pueblos, ya la hab\u00edan comprendido desde hace siglos los pueblos ind\u00edgenas, que no obstante ser los m\u00e1s excluidos, vienen construyendo tambi\u00e9n un discurso en base a las percepciones que tienen de lo que es, ante todo de lo que entienden que deber\u00eda ser la pol\u00edtica y la forma de ejercerla, para cambiar el sistema de dominaci\u00f3n olig\u00e1rquico que gobierna casi que ininterrumpidamente a Colombia desde la Conquista. Se trata de un discurso que cuestiona no solo la legitimidad de la oligarqu\u00eda, el bipartidismo y el clientelismo, sino el autoritarismo de Estado que vivimos actualmente. Es tambi\u00e9n un discurso que perdi\u00f3 la confianza en los partidos de la izquierda tradicional, debido a su manifiesta falta de sentido para interpretar expresiones sociales modernas como la problem\u00e1tica \u00e9tnica y la interculturalidad, para mencionar s\u00f3lo aquellas a las cuales nos referimos en este texto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algo importante en este discurso es que considera al Estado como un espacio de construcci\u00f3n institucional. Una construcci\u00f3n a la cual todos estamos convocados, pues de nuestra participaci\u00f3n depende tambi\u00e9n que todos nos veamos comprendidos en ese Estado y aceptemos ser representados por \u00e9l. Busca entonces construir un Estado representativo, donde tengan expresi\u00f3n p\u00fablica todas las formas de organizaci\u00f3n social existentes<a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-admin\/#_ftn1\"><strong><strong>[1]<\/strong><\/strong><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este enfoque constructivista no levanta un muro infranqueable entre Estado y Sociedad, pues dependiendo del tipo de Estado que construyamos va a depender la sociedad que tendremos en el futuro. Y afirma tambi\u00e9n que para construir ese Estado y propiciar el cambio social, necesitamos unas reglas de juego que sean respetadas por todos. Este discurso se aleja por lo tanto de aquella visi\u00f3n que le asigna a un solo discurso el papel de ser el \u00fanico due\u00f1o y se\u00f1or de las ideas esenciales de un proyecto revolucionario, discurso al cual se deben subordinar las ideas del resto de sujetos del movimiento popular. Por supuesto que se opone tambi\u00e9n a toda suerte de dogmatismos, vanguardismos, sectarismos, fundamentalismos, sean estos armados o desarmados. Sobre esto volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Consecuentemente con esta visi\u00f3n plantea la necesidad de que el movimiento social se apersone de los aspectos pol\u00edticos de sus reivindicaciones para evitar su estrangulamiento y distorsi\u00f3n por parte de programas globalizantes, repetitivos y uniformes. De aqu\u00ed se deriva su exigencia de dejar libre espacio a la diversidad de planteamientos de los sujetos sociales, asunto a\u00fan m\u00e1s importante, trat\u00e1ndose de sociedades multiculturales como las nuestras. La nueva institucionalidad que propone, debe tener muchos rostros, parecerse a nosotros y por lo tanto, tener como fundamento la diversidad cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A modo de s\u00edntesis de esta primera parte, consideramos que aunque no se han producido rupturas en el sistema social, s\u00ed presentimos -nos lo dice el coraz\u00f3n- que se est\u00e1n dando cambios en la esfera de la cultura que auguran nuevas \u00e9pocas. Y es que los per\u00edodos hist\u00f3ricos se identifican no s\u00f3lo por cambios econ\u00f3micos o transformaciones de las relaciones sociales. Se caracterizan fundamentalmente por rupturas en las percepciones colectivas. Si en los discursos de la derecha o de la izquierda no encontramos referencias a la cultura como elemento constitutivo de la reproducci\u00f3n social, se debe a que persiste en estas doctrinas una idea de lo cultural subordinado a lo econ\u00f3mico y a lo pol\u00edtico. Durante el desarrollo del socialismo real en Europa oriental, la cultura fue colonizada por la pol\u00edtica, convirti\u00e9ndola en un adorno, mientras que en el mundo capitalista la cultura fue colonizada por la econom\u00eda, transform\u00e1ndola en una mercanc\u00eda. Es por eso que afirmamos que este discurso que se est\u00e1 construyendo apunta tambi\u00e9n a descolonizar la cultura y a reorganizar \u00a0la sociedad y el Estado a partir del reconocimiento de la pluriculturalidad de la Naci\u00f3n, mostrando la urgencia de abordar la interculturalidad en la construcci\u00f3n de una nueva institucionalidad, democr\u00e1tica e incluyente en lo pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>El desconocimiento de la cultura por doctrinas autoritarias y\/o fundamentalistas, lleva a intransigencias e intolerancias ideol\u00f3gicas que no s\u00f3lo han obstaculizado los acercamientos entre\u00a0 pueblos, sino que han estancado las ideas y exacerbado las diferencias culturales que han llevado no pocas veces a Progroms de grupos \u00e9tnicos. Condujo en los pa\u00edses del \u2018real\u2019 socialismo al surgimiento de nuevos nacionalismos que vienen despedazando Estados, en un proceso, en ocasiones sangriento, que a\u00fan no termina. En otros pa\u00edses que viven bajo la \u00e9gida capitalista, el desconocimiento de identidades culturales ha conllevado tambi\u00e9n a que irrumpan movimientos contestatarios que enarbolan sus rasgos culturales con fundamentalismo. Los casos m\u00e1s conocidos son varios pa\u00edses pertenecientes al Islam. Pero tambi\u00e9n podemos apreciarlo en algunos movimientos ind\u00edgenas contestatarios de Am\u00e9rica. Y es que el fundamentalismo es un producto del desconocimiento de algo (una doctrina, un pensamiento, un movimiento) o de alguien (un grupo humano), pero tambi\u00e9n es un camino que a menudo se adopta para defenderse de algo o de alguien. Por lo regular, cuando un discurso, ya sea cultural o religioso, ecologista, feminista, capitalista, clasista, antiimperialista, guerrerista, o a\u00fan pacifista, busca con intransigencia y m\u00e9todos coercitivos (materiales o espirituales) subordinar la totalidad de la realidad social a su punto de vista, corre el riesgo de engendrar mentes fundamentalistas en sus adeptos. Las respuestas que generan en sus antagonistas suelen ser del mismo tenor fundamentalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>Tanto ind\u00edgenas como negros, en los momentos fundacionales de sus movimientos, se hicieron la pregunta acerca de las identidades culturales de sus pueblos, hurgaron en su historia en b\u00fasqueda de aquellos rasgos culturales que les daban identidad como pueblos,\u00a0 pues intu\u00edan que all\u00ed se encontraba la potencia para juntarse, crecer y lanzarse a cambiar el mundo adverso que les hab\u00edan impuesto. Estaban en lo cierto, pues la cultura es tambi\u00e9n una visi\u00f3n del mundo, una forma de expresar y definir lo que los pueblos sienten, desean y aspiran ser, que son los motivos que los movilizan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>El hecho de que estemos viviendo el surgimiento de un discurso alternativo, no significa que haya total claridad sobre \u00e9l y menos, que todo lo nuevo que haya en \u00e9l, signifique, en s\u00ed, un avance. M\u00e1s a\u00fan, es dif\u00edcil hablar de un solo discurso. S\u00f3lo con cierto grado de abstracci\u00f3n, podemos agrupar todos los discursos bajo el t\u00e9rmino de alternativo, por cuanto responden a la b\u00fasqueda de alternativas para protestar, ya sea por la desatenci\u00f3n del Estado, ya sea por los atropellos de pol\u00edticas p\u00fablicas que atentan contra los derechos de las comunidades, contra la violaci\u00f3n a los derechos humanos o contra el recorte de libertades individuales, etc. Pero tambi\u00e9n hay discursos que, adem\u00e1s de reclamar derechos propios en materia de reivindicaciones territoriales, de salud y educaci\u00f3n, buscan tambi\u00e9n una defensa o un reconocimiento de derechos culturales. Este es el caso de los pueblos ind\u00edgenas y afrocolombianos. Para el caso de los pueblos afrocolombianos, sus discursos buscaban fortalecer sus identidades culturales para darle fundamento a una lucha contra la discriminaci\u00f3n racial. Hoy, el movimiento social de estos pueblos, por lo menos sus organizaciones m\u00e1s avanzadas, buscan adem\u00e1s organizar las comunidades para defender sus territorios y preparar la resistencia para no ser desarraigados. Los ind\u00edgenas iniciaron sus luchas por recuperar la tierra y es al fragor de esta lucha que surge el movimiento ind\u00edgena. En los albores de estas luchas, tanto el movimiento ind\u00edgena como el afrocolombiano no plantearon una ruptura con el Estado y menos concebir cambiar el orden social existente. Buscaban m\u00e1s un reconocimiento de sus derechos, que les permitiera seguir creciendo y consolidando sus movimientos. Lo que no sucedi\u00f3 con el movimiento campesino, cuya direcci\u00f3n pol\u00edtica busc\u00f3 convertir al movimiento en una organizaci\u00f3n revolucionaria, liquidando no s\u00f3lo al movimiento, sino tambi\u00e9n a las luchas m\u00e1s importantes que se han dado por la tierra en Colombia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De otro lado observamos tambi\u00e9n, como algunos intelectuales, acad\u00e9micos, profesionales de la pol\u00edtica y dirigentes de movimientos sociales que han desertado de ideolog\u00edas totalitarias, han concentrado sus arrestos en elaborar nuevos discursos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos, buscando con ello contrarrestar las \u2018camisas de fuerza\u2019 de estas ideolog\u00edas. Es un paso adelante para salir del oscurantismo. Estos amigos, as\u00ed liberados de amarras sectarias, comienzan a descubrir tambi\u00e9n la importancia de los nuevos movimientos sociales, desatendidos e ignorados por los partidos de izquierda.\u00a0 Pero se van al otro extremo y descubren\u00a0 en cualquier fen\u00f3meno social, en cualquier levantamiento o mot\u00edn, en cualquier asonada, los g\u00e9rmenes de un movimiento social. En una serie de casos se trata de abusos te\u00f3ricos y hasta inmorales, pues no s\u00f3lo asignan a algunos sujetos sociales roles pol\u00edticos, que nunca se han planteado, sino que pasan por alto sus reales necesidades. \u00a0As\u00ed, por ejemplo, los llamados &#8220;informales&#8221; son transformados en la quinta columna de la lucha contra la burocracia estatal y las iniciativas c\u00edvicas espontaneas, que llevan a un paro para reivindicar mejores servicios p\u00fablicos, son convertidos en &#8220;movimientos c\u00edvicos&#8221; que luchan contra el despotismo estatal. Paros c\u00edvicos en varios municipios de una regi\u00f3n son las manifestaciones de una &#8220;insurgencia de las provincias&#8221;. No quiero seguir con ejemplos para no entrar en broncas con los que trabajan en los campos de la paz o de los derechos humanos, movimientos y redes que bullen por esta \u00e9poca aciaga por la que atravesamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>De otra parte algunos de estos \u2018nuevos\u2019 discursos logran con relativo \u00e9xito imbricarse en movimientos sociales de g\u00e9nesis cultural, \u00e9tnica o agraria. Con alto grado de generalizaci\u00f3n, podemos identificar dos tendencias. Una que parte de un reconocimiento de la importancia de los movimientos sociales en las luchas populares actuales, aunque ponen mucho \u00e9nfasis en una de sus caracter\u00edsticas, la de ser pasajeros, transitorios, con dificultades de transformarse en sujetos sociales. Y ya que la \u00fanica forma de existencia de sujetos sociales es la pol\u00edtica, hay que introducir desde afuera la ideolog\u00eda para encauzarlo por el \u201ccamino correcto\u201d y conjurar un extrav\u00edo o evitar su cooptaci\u00f3n por la derecha. De all\u00ed que haya que preservar a toda costa la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, aun en desmedro del movimiento social. Semejante a la respuesta que dio un pensador a la cr\u00edtica de que sus teor\u00edas eran contrarias a los hechos: <em>\u201ctanto peor para los hechos\u201d<\/em>, respondi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La otra tendencia es aquella que cansada de los abusos ideol\u00f3gicos y las manipulaciones de las organizaciones de izquierda, afirma que el movimiento social lo es todo y que la pol\u00edtica distorsiona el accionar propio del movimiento. Esta tendencia (acusada por la anterior de anarquista) opta por separar al movimiento de las organizaciones de izquierda, debido a la incapacidad de estas para entender fen\u00f3menos de movilizaci\u00f3n tan especiales como los \u00e9tnicos. Una incapacidad que se revela en la instrumentalizaci\u00f3n que hacen de estos movimientos. Distanciarse de la acci\u00f3n pol\u00edtica de las organizaciones de izquierda se consider\u00f3 necesario para que el movimiento pudiera \u2018madurar\u2019 y desarrollarse con cierto margen de autonom\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tendencia hab\u00eda cobrado fuerza dentro de algunos movimientos sociales, especialmente el ind\u00edgena, en la d\u00e9cada del 80 del siglo pasado, aportando un \u2018estilo de trabajo\u2019 que contribuy\u00f3 al desarrollo y a la consolidaci\u00f3n de las m\u00e1s importantes organizaciones ind\u00edgenas. No obstante, esta tendencia \u2018autonomista\u2019 llevada al extremo por algunas organizaciones ind\u00edgenas, es para los pueblos ind\u00edgenas tanto o m\u00e1s peligrosa que la primera, porque asume una posici\u00f3n neutra ante el Estado y, como ya nos lo ha mostrado la experiencia, termina de la mano de los partidos tradicionales o en la cama con el gobierno, pues han renunciado al derecho a hacer pol\u00edtica y a ser gobierno en sus territorios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El movimiento campesino de los a\u00f1os setenta, uno de los m\u00e1s importantes y significativos del siglo pasado ofrece buenos ejemplos de estas dos tendencias que aqu\u00ed solo enunciamos sin profundizar en ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n podr\u00edamos decir, que no podemos culpar al marxismo por las consecuencias que originan las pr\u00e1cticas glotonas de organizaciones de izquierda. Ser\u00eda semejante a <em>&#8220;culpar a la termodin\u00e1mica de que estalle la caldera de un tren a vapor y mate a los pasajeros\u201d<a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-admin\/#_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>. A nuestro parecer, de lo que se trata es de continuar en la contienda, abierto a nuevos caminos e ideas, sin acoger recetas a diestra y siniestra y rechazando presiones e imposiciones, pero sin renunciar a hacer pol\u00edtica, pues no se puede arrojar al ni\u00f1o con el agua sucia de la ba\u00f1era.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un buen ejemplo de un movimiento social exitoso que no se dej\u00f3 quebrar el espinazo por el establecimiento, ni pudo ser cooptado o desviado, fue el que se inici\u00f3 con las huelgas obreras en los astilleros de Danzig, que condujo a la formaci\u00f3n del movimiento &#8220;Solidaridad\u201d, un movimiento que desafiando el totalitarismo del partido comunista, inici\u00f3 el proceso de democratizaci\u00f3n que termin\u00f3 con el dominio sovi\u00e9tico sobre Polonia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro ejemplo es el de1 movimiento ind\u00edgena actual, que surge en el Cauca \u2018al calor de las luchas\u2019 campesinas por la tierra. Este movimiento aboli\u00f3 el terraje y recuper\u00f3 todas las tierras de los resguardos, se ampli\u00f3 a otras zonas del pa\u00eds y termin\u00f3 siendo uno de los movimientos sociales m\u00e1s exitosos de Colombia y quiz\u00e1s de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>Lo que hemos querido indicar en los p\u00e1rrafos anteriores es que si bien es cierto, que para el surgimiento de un movimiento social, se requiere previamente de la movilizaci\u00f3n de la gente en procura de conquistas sociales y econ\u00f3micas, no toda manifestaci\u00f3n o movilizaci\u00f3n social conduce a la formaci\u00f3n de un movimiento social. Pero tampoco es suficiente un discurso, por muy coherente que sea, para generar un movimiento social. Un ejemplo de ello lo tenemos en los bien elaborados discursos de los numerosos intelectuales que ha tenido el pueblo afrocolombiano. Reci\u00e9n ahora como producto de sus luchas por la defensa de sus territorios, se est\u00e1 constituyendo un movimiento afrocolombiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece, pues, que lo que entendemos por movimiento social es un espacio organizativo intermedio entre la sociedad que se moviliza y el Estado. Y esa movilizaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de conquistas sociales se transforma en movimiento, en la medida en que asegura una estructura organizativa que le garantice cohesi\u00f3n y posibilite que su gesti\u00f3n tenga repercusi\u00f3n en la esfera de la pol\u00edtica. Pues si no tiene repercusi\u00f3n en la pol\u00edtica y obliga al Estado a acceder a sus demandas, puede moverse en la sociedad todo lo que se quiera, sin fortuna de que se convierta en movimiento social y menos de que perdure.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero aun as\u00ed, el movimiento social es muy fr\u00e1gil y puede ser cooptado por el Estado o ser desvertebrado. Miremos dos ejemplos del movimiento ecologista. En Alemania, este movimiento logr\u00f3 nuclear varias iniciativas, entre ellas a grupos alternativos, pacifistas, feministas, de izquierda, etc. Igualmente desarroll\u00f3 unas formas propias de organizaci\u00f3n del trabajo que hac\u00edan las veces de estructura interna, a la vez que imped\u00edan que fuera absorbido por el Estado. Esa trayectoria del movimiento ecologista alem\u00e1n termino siendo un s\u00f3lido partido, el \u201cpartido verde\u201d, con gran influencia en la pol\u00edtica de este pa\u00eds. En Jap\u00f3n, por el contrario, donde el discurso ecologista impregnado de pante\u00edsmo fue muy fuerte, \u00a0se esperaba que iba a surgir el movimiento ecologista por excelencia. All\u00ed, sin embargo, el capitalismo japon\u00e9s recogi\u00f3 el trabajo de los grupos ecologistas y lo integr\u00f3 en su proyecto industrialista. As\u00ed, el factor ecol\u00f3gico se convirti\u00f3 en un factor m\u00e1s del desarrollo del capitalismo japon\u00e9s y no en un factor de su negaci\u00f3n. Es oportuno mencionar, sin querer hacer una apolog\u00eda del capitalismo japon\u00e9s, el \u00e9xito de esta cooptaci\u00f3n, pues en este pa\u00eds se consume por habitante menos energ\u00eda que la que consume un ingl\u00e9s, teniendo el japon\u00e9s un nivel de vida m\u00e1s alto. Y la ciudad de Tokyo es una de las urbes m\u00e1s limpias del planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>Para que las movilizaciones ind\u00edgenas por la tierra condujeran a la formaci\u00f3n de un movimiento ind\u00edgena, fue decisiva la existencia de los cabildos, los cuales le dieron esa m\u00ednima estructura que le permiti\u00f3 mantenerse en el tiempo sin ser destruido a pesar de la fuerte represi\u00f3n que recibi\u00f3. Para que su pr\u00e1ctica y su gesti\u00f3n hubieran sido exitosas, evitando la cooptaci\u00f3n por parte del Estado, fue importante la forma en que el movimiento ind\u00edgena se apropi\u00f3 de \u2018nuevos estilos de trabajo\u2019 en el manejo de sus luchas y reivindicaciones. Se trataba de luchas de bajo perfil para no \u2018cazar peleas\u2019 improductivas, o afiliarse a contiendas que no eran las suyas, o de las que no pudieran salir airosos, de acuerdo con la correlaci\u00f3n de fuerzas del momento. Se trataba de un estilo de trabajo y principios organizativos que buscaban, a partir de una creciente participaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n de sus bases y mejoramiento de las condiciones de vida de sus comunidades, ir ampliando su capacidad de lucha. Algo tambi\u00e9n importante para el movimiento ind\u00edgena, que fortaleci\u00f3 sus luchas en un comienzo, fue el reencuentro con experiencias y tradiciones de luchas pasadas. Para los ind\u00edgenas en el Cauca y el Tolima, esta \u00faltima etapa de movilizaci\u00f3n se nutri\u00f3 de la recuperaci\u00f3n simb\u00f3lica de las luchas de Manuel Quint\u00edn Lame, luchas, que aunque hab\u00edan sido liquidadas f\u00edsicamente, hab\u00edan permanecido en la tradici\u00f3n, en la memoria colectiva de las comunidades.<\/p>\n<p>En esto se diferencia el movimiento ind\u00edgena del Cauca de otros movimientos sociales en Colombia. Desde un comienzo los ind\u00edgenas optaron por movilizarse no tanto en contra del Estado, como lo exig\u00eda la dirigencia pol\u00edtica del movimiento campesino (ANUC), para la cual el Estado era el demonio y origen de todos los males. La dirigencia del movimiento ind\u00edgena opt\u00f3 por separarse del movimiento campesino y movilizarse no tanto en contra de algo sino a favor de algo, a favor de sus reivindicaciones, fundamentalmente las que ten\u00edan que ver con la tierra, la base fundamental de su existencia. Los ind\u00edgenas con gran pragmatismo intu\u00edan, que recuperar las tierras de los resguardos les abr\u00eda el camino para escapar a la oprobiosa situaci\u00f3n social que viv\u00edan sus comunidades. Y en realidad de verdad, hoy casi cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s de que un pu\u00f1ado de terrajeros empobrecidos iniciara la lucha por apropiarse de sus tierras, vemos que estas comunidades no s\u00f3lo mejoraron sus condiciones econ\u00f3micas, sino que con ello potenciaron su capacidad de lucha, lo que se evidencia en sus marchas.<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>En esta parte queremos ahondar m\u00e1s en el movimiento social y su vinculaci\u00f3n con la pol\u00edtica, que es el tema central de este texto.<\/p>\n<p>Colombia ha vivido en su historia reciente una serie de conflictos sociales que han estallado en movilizaciones, protestas y paros c\u00edvicos. La mayor\u00eda se han disuelto en cuesti\u00f3n de d\u00edas o semanas. La interpretaci\u00f3n que estos fen\u00f3menos han merecido, como lo mencionamos antes, es que la movilizaci\u00f3n requiere de un discurso organizativo que le asegure permanencia en el tiempo y llegue a incidir en la pol\u00edtica si aspira a convertirse en movimiento social. Una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de los movimientos sociales que han logrado cierta estabilidad y permanencia en el tiempo nos permite detectar que as\u00ed como han tenido avances, tambi\u00e9n han tenido retrocesos. Y esto ha tenido que ver no solo con las formas en que el Estado los ha tratado (conciliaci\u00f3n o represi\u00f3n). Tambi\u00e9n ha tenido que ver con la construcci\u00f3n misma del discurso. Y en esto, como tambi\u00e9n lo enunciamos antes, se han cometido abusos. Y esto es a nuestro juicio una de las razones que explican porque cada vez se presentan menos paros c\u00edvicos, que es la forma usual como los sectores populares manifiestan su descontento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los paros c\u00edvicos se trata de diferentes sectores sociales e iniciativas, que en un momento determinado confluyen para demandar al Estado la soluci\u00f3n de algunos de sus problemas. Se trata por lo regular de una especie de &#8220;unidad confederativa&#8221; de diferentes sectores que convergen en determinadas reivindicaciones y aspiraciones sociales. Estos paros no obedecen a determinadas l\u00edneas pol\u00edticas, aunque all\u00ed confluyan organizaciones pol\u00edticas, ni son paros sindicales, aunque participen obreros. Tampoco son paros agrarios, aunque participan campesinos, ni son ind\u00edgenas, ecol\u00f3gicos, feministas, religiosos o informales, aunque all\u00ed est\u00e9n presentes cristianos de base, ind\u00edgenas, mujeres, ambientalistas, desempleados, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A primera vista estos paros no tienen un orden. Pareciera m\u00e1s una especie de rebeld\u00eda ca\u00f3tica de los sectores populares, demandando determinados bienes o servicios del Estado. Es por eso que surgen propuestas de todos los rincones y esquinas para ordenar el supuesto caos o anarqu\u00eda. El discurso con m\u00e1s experiencia en este tipo de fen\u00f3menos de rebeld\u00eda social es el de izquierda. Ella es la que busca sofocar la anarqu\u00eda, ordenar el caos y encauzar por buena senda (camino correcto) al paro. Lo usual es que le d\u00e9 prioridad a una de las partes (la m\u00e1s avanzada) para que ordene (jalone) el proceso, lo que conduce al retiro de otros sectores. Este ha sido el camino m\u00e1s expedito para agotar las posibilidades de conformaci\u00f3n de un movimiento. En algunos casos el Estado no ha tenido necesidad de intervenir, aunque no le hayan faltado ganas de liquidarlo, por aquello que a la \u201cculebra hay que matarla chiquita\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que buscamos ahora en Colombia, es primero que todo, aprender de los errores del pasado y segundo poder encontrar un\u00a0 equilibrio entre las partes que conforman el movimiento social, d\u00e1ndole a cada cual su justo valor y reconocimiento de sus fortalezas y aportes. Pues s\u00f3lo por esa v\u00eda podemos reactivar las experiencias, tradiciones y luchas concretas de m\u00faltiples sujetos sociales, para ponerlas al servicio de un movimiento social pluricultural que recupere el Estado para la mayor\u00eda de los colombianos. Estos no son s\u00f3lo postulados pol\u00edticos, sino tambi\u00e9n \u00e9ticos. El educador Moacir Gadotti, miembro del P.T. del Brasil, resum\u00eda este razonamiento, partiendo de una frase de Nietzsche de que<em>\u201cLa democracia era un asunto de los d\u00e9biles&#8221;,<\/em> idea que hab\u00eda recogido el Nacional Socialismo para apuntalar su proyecto de dominaci\u00f3n. <em>\u201cEmpero Nietzsche ten\u00eda raz\u00f3n<\/em>, nos dice Gadotti, <em>pues los d\u00e9biles necesitan practicar la democracia si alg\u00fan d\u00eda quieren ser fuertes\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que hemos querido significar con estos p\u00e1rrafos, reiteramos, \u00a0es que en la constituci\u00f3n de cualquier movimiento social, y m\u00e1s trat\u00e1ndose de movimientos alternativos, debemos honrar como si fueran nuestras, las reivindicaciones de todas las partes, y admitir que todos tenemos algo que decir y que aportar en su desarrollo y construcci\u00f3n. \u00a0Esto no quiere decir, que en determinado momento alguna o varias partes, no puedan desarrollar la capacidad de interpretar situaciones y coyunturas y por lo tanto aglutinar a todas las dem\u00e1s y orientarlas, pues esto tambi\u00e9n hace parte de las reglas de juego de la democracia. Pero de lo que estamos seguros es que no existen leyes hist\u00f3ricas, que determinen cual es esa de las partes que debe orientar al movimiento social, como ha sido la clase obrera en la teor\u00eda marxista, o el imanato en el Islam chi\u00edta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*\u00a0 *\u00a0 *\u00a0 *<\/p>\n<p>Para el movimiento ind\u00edgena, como para cualquier otro movimiento social, asumir sus reivindicaciones, significa principalmente, poder trasladar todo lo que se manifiesta en el \u00e1mbito socio-econ\u00f3mico a espacios de la decisi\u00f3n pol\u00edtica. Y esto no implica ni que desaparezca el movimiento ind\u00edgena, ni que en todo momento y lugar lo socio-econ\u00f3mico s\u00f3lo pueda ser trasladado a la esfera de la decisi\u00f3n pol\u00edtica por los ind\u00edgenas. Esto lo podemos ilustrar a la luz de lo que se presento durante el proceso constituyente de 1991 con dos grupos \u00e9tnicos, el ind\u00edgena y el afrocolombiano. Se sabe que el movimiento ind\u00edgena jug\u00f3 un papel muy importante como organizaci\u00f3n social. Fue tambi\u00e9n el \u00fanico movimiento social representado en la Constituyente. Y un movimiento, que a pesar de tener tres representantes de vertientes diferentes, convergieron en lo que respecta a las reivindicaciones ind\u00edgenas, salvo unas pocas, que proven\u00edan de la esfera ideol\u00f3gica (por ejemplo la forma de organizar los territorios ind\u00edgenas y de relacionarse con el Estado). Lo mismo no podemos decirlo de los representantes sindicales, primero porque llegaron por medio de listas pol\u00edticas, y segundo, porque lo ideol\u00f3gico impidi\u00f3 el acercamiento y concertaci\u00f3n de sus propuestas. El caso de los afrocolombianos, con una poblaci\u00f3n 10 veces mayor que la ind\u00edgena, fue tambi\u00e9n distinto, pues no tuvieron voz como movimiento afrocolombiano, por similares razones. Francisco Maturana (el t\u00e9cnico de la selecci\u00f3n Colombia) que lleg\u00f3 por la lista del desmovilizado grupo guerrillero M-19, no representaba lo afrocolombiano. Afortunadamente renunci\u00f3. Si las propuestas \u00e9tnicas de los afrocolombianos no hubieran sido apoyadas por la representaci\u00f3n ind\u00edgena, lo negro hubiera quiz\u00e1s quedado en la invisibilidad, cerrando as\u00ed el espacio para que las comunidades negras fueran reconocidas como sujetos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los movimientos sociales se reconoce, entonces, un momento de madurez que le da carta de ciudadan\u00eda para su entrada a la esfera de la pol\u00edtica. Pero aun, teniendo esta madurez, consideramos que hay m\u00e1s requisitos, y uno de los m\u00e1s importantes es la voluntad y decisi\u00f3n del movimiento de dar este paso. Si no hay decisi\u00f3n, por m\u00e1s que se diga que hay madurez, el movimiento social no se va a transformar en movimiento pol\u00edtico. Pero tambi\u00e9n, sin madurez, todo intento de trasladar las reivindicaciones socio-econ\u00f3micas y culturales a la esfera de la decisi\u00f3n pol\u00edtica, termina siendo una farsa, susceptible de manipulaci\u00f3n. Pero hay otro requisito igualmente importante para que el movimiento social llegue al espacio de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para la entrada del movimiento social a la esfera pol\u00edtica se requiere, adem\u00e1s de la madurez y de la decisi\u00f3n pol\u00edtica, de la existencia, como hemos dicho a lo largo de este escrito, de un discurso. Muchos han argumentado que este discurso debe ser tra\u00eddo desde afuera al movimiento. Es el caso de los partidos de corte leninista que plantean que la conciencia revolucionaria debe ser llevada desde afuera a la clase, pues \u00e9sta conciencia solo puede ser desarrollada por personas muy especializadas que tienen la capacidad, por medio del conocimiento, de apropiarse de las herramientas te\u00f3ricas y conceptuales para entender una cosa tan compleja como el marxismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El movimiento social tiene un discurso primario que remite a sus reivindicaciones sociales y econ\u00f3micas. La experiencia que hemos vivido con la ANUC y otros movimientos sociales, antes y ahora, es que los intentos por insertar el discurso pol\u00edtico desde afuera, ha conducido a la antropofagia pol\u00edtica, a la desmembraci\u00f3n, y por \u00faltimo a la desaparici\u00f3n del movimiento como tal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero sin discurso pol\u00edtico, tambi\u00e9n sabemos que los movimientos sociales, ante todo aquellos que tienen la madurez para su entrada a la pol\u00edtica, encuentran l\u00edmites.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como lo dijimos tambi\u00e9n al comienzo, en Colombia hay la tendencia a construir discursos pol\u00edticos sobre imaginarios sujetos sociales. Y realmente, para no ser idealistas, solo es el sujeto social constituido el que genera el discurso pol\u00edtico y no a la inversa, pues cuando un sujeto social no logra constituirse como tal, todo discurso termina siendo m\u00fasica celestial, una abstracci\u00f3n sobre una supuesta realidad. Pero tambi\u00e9n existen los casos en que se conforman sujetos sociales, sin asegurar del todo la constituci\u00f3n de discursos pol\u00edticos. Estos son los movimientos que se crean a partir de proyectos de desarrollo alternativo, que buscan urgentes cambios econ\u00f3micos que necesitan las comunidades. Estos loables movimientos, al no desarrollar un discurso pol\u00edtico que los oriente, ante todo que los blinde, son presa f\u00e1cil del clientelismo, oportunismo y canibalismo de algunas organizaciones pol\u00edticas de izquierda, armadas o desarmadas. Este es el alto costo que pagan aquellos proyectos que son renuentes a desarrollar un discurso pol\u00edtico, ante todo a generar \u00a0propuestas de desarrollo pol\u00edtico y social, a partir de las condiciones de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de las comunidades, teniendo en cuenta que estas condiciones son parte constitutiva de la reproducci\u00f3n del agro en su totalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para nuestro caso colombiano, aspiramos a que podamos constituir \u2013una vez m\u00e1s- un movimiento social, multipartidista y pluricultural, en el cual confluyan diferentes sectores y expresiones partidistas. Un movimiento que ayude a superar la desconfianza y la apat\u00eda por la pol\u00edtica que ha generado el autoritarismo del gobierno del presidente Uribe. Un movimiento que rescate la voz \u00a0de las comunidades. Un espacio organizativo que les d\u00e9 seguridad y fortaleza para quitarse las imposiciones y recuperar las iniciativas. En fin, un movimiento social que valore el esfuerzo propio y la solidaridad, como caminos para sacudirse la resignaci\u00f3n, parsimonia, desaz\u00f3n y desconfianza en s\u00ed mismos, estados an\u00edmicos estos que han disminuido y paralizado a muchos pueblos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un obst\u00e1culo para que se constituya semejante movimiento social ideal es el temor que tienen los sujetos pol\u00edticos constituidos a perder la identidad y el determinismo de lo propio y singular de su historia, un temor que obnubila la conciencia e impide entender la condici\u00f3n de existencia de otros sujetos pol\u00edticos, entendimiento sin el cual es ilusorio poder unirse para compartir proyectos comunes. \u00a0Un amigo muy preocupado por la organizaci\u00f3n de los d\u00e9biles, lo expresaba as\u00ed:<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Se debe <em>\u201cperder el miedo a enfrentar la tarea de construir una estabilidad en la inestabilidad, que implica el ejercicio mim\u00e9tico de los seres humanos de \u201cdanzar entre la similitud y la diferencia\u201d <\/em>(Michael Taussig).<\/p>\n<p>Preocupaci\u00f3n que tambi\u00e9n ten\u00edan los zapatistas, cuando en la sexta declaraci\u00f3n de la selva\u00a0 lacandona manifestaban que:<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u2026es posible que perdamos todo lo que tenemos, si nos quedamos como estamos y no hacemos nada m\u00e1s para avanzar. O sea que lleg\u00f3 la hora de arriesgarse otra vez y dar un paso peligroso pero vale la pena. Porque tal vez unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, ser\u00e1 posible conseguir lo que necesitamos y merecemos\u201d <\/em><\/p>\n<p><strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, enero 29 de 2010<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr size=\"1\" \/>\n<p><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-admin\/#_ftnref1\">[1]<\/a> Seg\u00fan Touraine el estado de democracia en una sociedad se puede evaluar <em>\u201cpor la amplitud de alternativas que ella organiza\u2026 <\/em>(y)<em> por la diversidad de soluciones que propone\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-admin\/#_ftnref2\">[2]<\/a> Cita libre de una alocuci\u00f3n atribuida a Marx.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo Colectivo de Trabajo Jenzera Una r\u00e1pida revisi\u00f3n de la problem\u00e1tica ind\u00edgena en Colombia revela lo poco que ha mejorado la situaci\u00f3n de estos pueblos en materia social y econ\u00f3mica en los \u00faltimos a\u00f1os. Se puede decir que &hellip; <a href=\"http:\/\/jenzera.org\/?p=307\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307"}],"collection":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=307"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":310,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/307\/revisions\/310"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}