{"id":2833,"date":"2016-04-15T11:50:15","date_gmt":"2016-04-15T16:50:15","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=2833"},"modified":"2016-04-15T12:28:48","modified_gmt":"2016-04-15T17:28:48","slug":"las-plumas-rojas-idle-no-more","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=2833","title":{"rendered":"Las Plumas Rojas &#8212; Idle No More"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Plumas-Rojas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2835\" title=\"Plumas Rojas\" src=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Plumas-Rojas.jpg\" alt=\"\" width=\"288\" height=\"395\" srcset=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Plumas-Rojas.jpg 288w, http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Plumas-Rojas-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 288px) 100vw, 288px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pierre Beaucage<\/em><\/p>\n<address style=\"text-align: right;\"><em>Antrop\u00f3logo<\/em><\/address>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Montreal, Quebec, Canad\u00e1<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Apreciado Efra\u00edn,<\/p>\n<p>Le\u00edmos con inter\u00e9s tu texto, que muestra la situaci\u00f3n de la pol\u00edtica en las organizaciones ind\u00edgenas de Colombia.<\/p>\n<p>La\u00a0 situaci\u00f3n en Qu\u00e9bec y en Canad\u00e1 es algo similar. Hace tres a\u00f1os surgi\u00f3 un\u00a0 movimiento de \u2018hartazgo\u2019 de las bases ind\u00edgenas, en particular de mujeres j\u00f3venes, en todo el pa\u00eds, contra la corrupci\u00f3n y la desidia de sus\u00a0 autoridades, en connivencia con el Estado. Este movimiento tom\u00f3 el nombre de \u201cIdle No More\u201d (\u2018<em>Basta ya de pasividad<\/em>\u2019), adoptando como s\u00edmbolo \u201cPlumas Rojas\u201d.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes, en acuerdo con el gobierno conservador de Steven Harper, hicieron vehementes declaraciones de protesta por la televisi\u00f3n y no pas\u00f3 nada. En noviembre pasado, valientes periodistas sacaron a la luz la situaci\u00f3n que viven j\u00f3venes mujeres ind\u00edgenas en Val d&#8217;Or, una ciudad minera al noreste de\u00a0 Qu\u00e9bec. Estas indefensas j\u00f3venes ind\u00edgenas que viven por fuera de sus comunidades eran abusadas sexualmente por polic\u00edas de la ciudad, una de\u00a0 ellas en la misma comisar\u00eda.<\/p>\n<p>El esc\u00e1ndalo sacudi\u00f3 a toda la provincia. Hubo un circo de los caciques y de algunas ONGs de la regi\u00f3n. El Gobierno compr\u00f3 su silencio con 6 millones de d\u00f3lares. Y est\u00e1n\u00a0 empantanadas las investigaciones.<\/p>\n<p>Ahora hay una ola de suicidio en\u00a0 Attawapiskat, una comunidad ind\u00edgena del norte de Ontario, donde la\u00a0 gente vive hacinada en casuchas insalubres, sin higiene y sin trabajo. All\u00ed se hicieron presentes unos ministros del gobierno y dicen que van a mandar sic\u00f3logos. Y los diputados ind\u00edgenas indignados\u2026 por cuatro d\u00edas.<\/p>\n<p><em><strong>Son tiempos duros pues, de traici\u00f3n m\u00e1s que de represi\u00f3n. Pero no abandonaremos la lucha!<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo canadiense, Pierre Beaucage, muy cercano a las luchas ind\u00edgenas de nuestro pa\u00eds escribi\u00f3 una nota sobre este movimiento que surgi\u00f3 desde la base y la repercusi\u00f3n que tuvo en la sociedad canadiense. A continuaci\u00f3n el texto:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, surgi\u00f3 en Canad\u00e1 un movimiento ind\u00edgena de nuevo cu\u00f1o. Sus protagonistas eran j\u00f3venes mujeres que protestaban contra las condiciones infrahumanas en las que vive la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona de este pa\u00eds, particularmente las mujeres, en las &#8220;reservas&#8221; y en los barrios pobres de muchas ciudades. La chispa fue la huelga de hambre iniciada por Theresa Spence, jefa del pueblo de Attawapiskat, en el norte de la provincia de Ontario. Harta de ver ignoradas por las autoridades del pa\u00eds sus peticiones por agua potable, viviendas decentes y atenci\u00f3n m\u00e9dica, mantuvo su huelga durante semanas. Los medios que la ridiculizaban en un principio, cambiaron de actitud cuando vieron que se ampliaba la protesta. L@s miles de manifestantes que marcharon en todo el pa\u00eds tomaron como s\u00edmbolo una Pluma Roja, color de rebeli\u00f3n, y adoptaron como consigna\u00a0 <strong><em>Idle No More<\/em><\/strong> (\u2018<em>Se acab\u00f3 la pasividad<\/em>\u2019). Para la mayor parte de la poblaci\u00f3n no ind\u00edgena de Canad\u00e1, el movimiento de las <strong><em>Plumas Rojas<\/em><\/strong> signific\u00f3 un despertar a la dura realidad que viven hoy las Primeras Naciones.<\/p>\n<p>La noche del 22 de octubre de 2015, lleg\u00f3 otra \u201conda de choque\u201d: salieron al aire en la televisi\u00f3n p\u00fablica de Radio Canad\u00e1 (francesa) doce mujeres Nishnabe de Val d\u2019Or (ciudad minera al noroeste de Quebec), denunciando la violencia f\u00edsica y sexual de las que vienen siendo v\u00edctimas desde hace a\u00f1os por parte de la propia polic\u00eda (S\u00e9curit\u00e9 du Qu\u00e9bec).\u00a0 Esta vez la chispa fue la desaparici\u00f3n de una mujer nativa, Cindy Ruperthouse, en Val d\u2019Or, ocurrida en abril de 2014. Las denuncias de la familia a la polic\u00eda quedaron sin respuesta: se archiv\u00f3 el expediente sin hacerse siquiera una investigaci\u00f3n con la gente cercana.\u00a0 El hecho llam\u00f3 la atenci\u00f3n de un grupo de mujeres periodistas de investigaci\u00f3n de Montreal: para ellas Cindy era una de las cerca de 2000 mujeres desaparecidas y asesinadas en Canad\u00e1 en los \u00faltimos diez a\u00f1os. La periodista Jos\u00e9e Dupuis fue a Val d\u2019Or y empez\u00f3 a reconstruir la trama de esta desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Dupuis logr\u00f3 ganarse la confianza de las amigas de Cindy y estas decidieron TOMAR LA PALABRA,\u00a0 despu\u00e9s de a\u00f1os y a\u00f1os de silencio. Sus testimonios a la televisi\u00f3n p\u00fablica en un programa de mucha audiencia, consternaron al pa\u00eds. Revelaban las espeluznantes condiciones de vida de las mujeres ind\u00edgenas que viven en esta ciudad minera (situaci\u00f3n que seguramente se repiten en muchos otros lugares).<\/p>\n<p>Muchas j\u00f3venes ind\u00edgenas llegan a la ciudad \u00abbuscando una vida mejor\u00bb que la que conocieron en las Reservas Ind\u00edgenas, donde reina la pobreza con sus secuelas de alcoholismo y violencia. Pero en la ciudad, no hay empleo para ellas y se encuentran r\u00e1pidamente\u00a0 en la calle. Su precaria situaci\u00f3n econ\u00f3mica y el racismo imperante las hacen extremadamente vulnerables y expuestas a m\u00e1s violencias de g\u00e9nero. Los testimonios de las j\u00f3venes muestran como los polic\u00edas de la <em>S\u00fcret\u00e9 du Qu\u00e9bec<\/em>, que deber\u00edan protegerlas, se han convertido en sus opresores. Usualmente, despu\u00e9s de arrestos arbitrarios, el coche patrulla no se dirige a la comisar\u00eda, sino a un camino boscoso, donde son agredidas y violadas. Las que se resisten reciben golpizas. Un castigo alternativo: abandonar a la rebelde en pleno bosque, a dos horas de camino del pueblo (\u00a1 con temperaturas de treinta grados bajo cero!)\u00a0 Otra ind\u00edgena narr\u00f3 como a los 19 a\u00f1os, se sinti\u00f3 m\u00e1s segura cuando vio que la llevaban a la comisar\u00eda. Pero se equivoc\u00f3, pues all\u00ed mismo la violaron, mientras el personal de la comisar\u00eda miraba a un lado. \u00a0Cindy fue una v\u00edctima m\u00e1s de un sistema generalizado de abusos y su caso termin\u00f3 tr\u00e1gicamente. Estas valerosas j\u00f3venes sacaron a la luz la verdad, no obstante (confiesan) tener miedo a que su denuncia ponga en peligro su seguridad personal.<\/p>\n<p>La encuesta revel\u00f3 tambi\u00e9n como el propio Ministerio de Justicia de la provincia de Qu\u00e9bec estaba al tanto desde hace m\u00e1s de cinco meses de estas denuncias contra la polic\u00eda, sin hacer nada, hasta que se hicieron p\u00fablicas y ganaron notoriedad en la opini\u00f3n p\u00fablica canadiense. El punto es que este mal ejemplo ven\u00eda desde arriba: El primer ministro canadiense Steven Harper, que detent\u00f3 el poder durante casi diez a\u00f1os, se neg\u00f3 siempre a ordenar una investigaci\u00f3n sobre las miles de desapariciones ocurridas (principalmente en dos provincias occidentales del pa\u00eds, Alberta y Columbia Brit\u00e1nica), argumentando que <em>\u201chab\u00eda que dejar a la polic\u00eda hacer su trabajo<\/em>.\u201d Los acontecimientos de Val d\u2019Or prueban que la polic\u00eda puede ser precisamente parte del problema.<\/p>\n<p>La repercusi\u00f3n de estos hechos, sacados a la luz p\u00fablica por el movimiento de las <strong>Plumas Rojas <\/strong>ya ha arrojado resultados: el ministerio de Justicia ha suspendido (temporalmente) a ocho polic\u00edas denunciados por sus v\u00edctimas; una marcha de protesta junt\u00f3 en Val d\u2019Or, a cientos de manifestantes ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas; la Asamblea de las Primeras Naciones de Qu\u00e9bec-Labrador, que re\u00fane a los jefes de los diez pueblos ind\u00edgenas, ha convocado\u00a0 a una reuni\u00f3n de emergencia en el mismo Val d\u2019Or, para decidir acciones inmediatas; y voces ind\u00edgenas de todo el pa\u00eds exigen del nuevo primer ministro, Justin Trudeau, que realice por fin las investigaciones independientes a nivel nacional sobre los asesinatos y desapariciones de mujeres ind\u00edgenas (a la que se comprometi\u00f3 durante su campa\u00f1a electoral).<\/p>\n<p><strong><em>\u00a1De un mar a otro, las Plumas Rojas se est\u00e1n alzando otra vez! <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pierre Beaucage Antrop\u00f3logo Montreal, Quebec, Canad\u00e1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Apreciado Efra\u00edn, Le\u00edmos con inter\u00e9s tu texto, que muestra la situaci\u00f3n de la pol\u00edtica en las organizaciones ind\u00edgenas de Colombia. 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