{"id":2748,"date":"2015-06-25T23:07:45","date_gmt":"2015-06-26T04:07:45","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=2748"},"modified":"2020-05-01T16:05:09","modified_gmt":"2020-05-01T21:05:09","slug":"colombia-y-los-relegados-derechos-derechos-humanos-derechos-de-la-naturaleza-y-derechos-individuales-en-los-pueblos-etnico-territoriales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=2748","title":{"rendered":"Colombia y los relegados derechos: Derechos humanos, derechos de la naturaleza y  derechos individuales en los pueblos \u00e9tnico-territoriales"},"content":{"rendered":"<p>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Infantes-Alto-Naya20041.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2752\" title=\"Infantes Alto Naya2004\" src=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Infantes-Alto-Naya20041-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Infantes-Alto-Naya20041-300x200.jpg 300w, http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Infantes-Alto-Naya20041-1024x682.jpg 1024w, http:\/\/jenzera.org\/web\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Infantes-Alto-Naya20041.jpg 1536w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLos derechos humanos <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>y los derechos de la naturaleza <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>son dos nombres <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>de la misma dignidad\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Eduardo Galeano <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em> <\/em><em>\u201c\u2026 si una comunidad tribal o atrasada <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>no disfrutaba de derechos humanos, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>era obviamente porque como conjunto <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>no hab\u00eda alcanzado todav\u00eda esa fase de civilizaci\u00f3n, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>la fase de soberan\u00eda popular y nacional, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>sino que era oprimida <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>por d\u00e9spotas extranjeros o nativos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Hannah Arendt<em> <\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La desidia de la dirigencia colombiana por los derechos humanos y la exigua observancia que tiene sobre las normas que los protegen, no sorprende al pa\u00eds. Por supuesto que nunca antes se hab\u00edan producido y denunciado tantas violaciones a los derechos humanos de campesinos, ind\u00edgenas y afrocolombianos como en esta \u00faltima d\u00e9cada. Pero tampoco se hab\u00eda registrado tal nivel de impunidad, a pesar del crecimiento de la capacidad instrumental y t\u00e9cnica de la justicia para investigar y judicializar a los responsables. No nos estamos refiriendo solo a la impunidad que se presenta en los casos de violaciones de los derechos humanos perpetradas por cuadrillas paramilitares que regaron de sangre el campo colombiano para usurpar tierras a campesinos, negros e ind\u00edgenas y apropiarse de bald\u00edos de la Naci\u00f3n. Nos referimos tambi\u00e9n a los mentores del paramilitarismo que utilizando sus posiciones de poder desde la rama ejecutiva (alcaldes y gobernadores) y de la rama legislativa (senadores, representantes y diputados), se beneficiaron del saqueo de bienes p\u00fablicos y despojo de tierras. Actos que tuvieron el apoyo de jueces y notarios que hicieron sus buenos oficios para legalizar esta usurpaci\u00f3n de tierras.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Nos estamos refiriendo tambi\u00e9n a los derechos de la naturaleza, que al decir de Galeano tienen la misma dignidad de los derechos humanos. Son los derechos de los otros seres vivos que comparten con nosotros el planeta y los derechos que tienen la tierra, los r\u00edos, los bosques, independientemente del servicio que le presten al hombre. Esta visi\u00f3n de compartir un espacio con otros seres de la naturaleza emerge, seg\u00fan Marguerite Yourcenar, <em>\u201cdel antiguo pensamiento animista\u201d. <\/em>Esta visi\u00f3n fue desarroll\u00e1ndose hasta convertirse en una forma muy consciente de la unidad de todos los seres de la naturaleza, y permanece a\u00fan en muchos pueblos del planeta, a\u00fan en religiones muy desarrolladas como las orientales, y por supuesto en muchos pueblos ind\u00edgenas. <em>\u201cLa Europa cristiana no la ha conocido, o muy brevemente, s\u00f3lo en la \u00e9gloga franciscana\u201d <\/em>(M.Y.).\u00a0 El jesuita Jorge Mario Bergoglio, hoy papa, toma el nombre de Francisco para enaltecer la vida de este hombre ejemplar que ya hace casi un milenio reivindicaba los derechos de la naturaleza. Puedo equivocarme, pero intuyo que la enc\u00edclica del actual Francisco, el de Buenos Aires, en defensa del planeta, \u2018<em>Laudato Si: Sobre el cuidado de nuestro hogar compartido\u2019<\/em>, tiene la impronta espiritual de la plegaria del otro Francisco, el de Asis, en defensa de todas las criaturas que habitan este hogar compartido, \u2018<em>C\u00e1ntico de las criaturas\u2019, <\/em>tambi\u00e9n conocida como <em>\u2018Laudes creaturarum\u2019<\/em><em> <\/em>o\u00a0\u2018<em>C\u00e1ntico del hermano Sol\u2019<\/em>, redactada poco antes de su muerte.<\/p>\n<p>Estos derechos de la naturaleza se encuentran gravemente amenazados por una pol\u00edtica minera que est\u00e1 causando estragos en comunidades negras, ind\u00edgenas y campesinas por los impactos ambientales, econ\u00f3micos y sociales que genera y que auguran ser m\u00e1s severos que los causados por la violencia paramilitar para usurpar tierras. La diferencia es que en esta ocasi\u00f3n se trata de desplazados ambientales, pues su tierras se asemejan a paisajes\u00a0 lunares, con aguas contaminadas, bosques saqueados, suelos devastados y vida silvestre arrasada.<\/p>\n<p>Queremos finalmente referirnos a otro tema de derechos humanos, m\u00e1s dif\u00edcil e inc\u00f3modo de tratar y poco resaltado por las organizaciones de derechos humanos. Aunque es un tema opacado por las enormes violaciones de derechos humanos en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, estas violaciones han ocasionado graves da\u00f1os a la poblaci\u00f3n afectada. Estamos hablando de aquellos derechos individuales que son violados al interior de las comunidades rurales, sean estas campesinas, afrocolombianas o ind\u00edgenas y que acusan tambi\u00e9n un alto nivel de impunidad, pues para una porci\u00f3n mayoritaria de estas comunidades, estas violaciones a los derechos de sus miembros no configuran una inquietud existencial, en buena parte porque en estas poblaciones perviven legados culturales autoritarios, heredados del colonialismo espa\u00f1ol, o para el caso ind\u00edgena, provenientes de formas imperiosas de ejercer la autoridad, heredadas, copiadas o impuestas tambi\u00e9n por la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola, o por la iglesia que regentaba tambi\u00e9n estos sistemas de autoridad de la Corona.<\/p>\n<p>Por supuesto que las dirigencias y representaciones pol\u00edticas de estos pueblos ponen muy en alto los derechos humanos, principalmente aquellos que son violados por el Estado. Pero la vivacidad de estas denuncias se desvanece cuando se trata de mirar al interior de sus comunidades. Para la violaci\u00f3n de derechos en las comunidades por \u00e9lites gobernantes, dirigentes, o poderes econ\u00f3micos que se han constituido al interior de las comunidades, ni siquiera se habla de \u2018violaciones de derechos humanos\u2019, que por definici\u00f3n solo pueden ser atribuidas al Estado. Pero tampoco se catalogan como violaciones al Derecho Internacional Humanitario, el cual constituye un recurso de racionalidad para reglamentar la conducci\u00f3n de las hostilidades entre Estados o las acciones armadas de grupos irregulares.<\/p>\n<p>El punto es que la violaci\u00f3n de derechos de sectores vulnerables como las mujeres y la infancia, que ha crecido con el conflicto armado interno que vive el pa\u00eds, ha hecho met\u00e1stasis en todos los rincones de Colombia, afectando a todos los sectores de la sociedad colombiana, en especial a los pueblos ind\u00edgenas, afrocolombianos y campesinos que no estaban preparados para afrontar este nuevo flagelo. Asombra sin embargo, que las dirigencias de las organizaciones, en vez de encarar el problema, despliegan sin reticencia alguna una ret\u00f3rica estridente para reclamar la autonom\u00eda de una justicia propia, basada en un derecho mayor. Pero una justicia propia que por su escaso desarrollo t\u00e9cnico y pr\u00e1ctico tiene una eficacia limitada.<\/p>\n<p>Para responder a una entrevista que me hizo una revista alemana, que pronto saldr\u00e1 a la luz, hicimos una consulta en varias zonas ind\u00edgenas del pa\u00eds, constatando que siguen excluidos del horizonte social el reclutamiento de menores (j\u00f3venes de ambos sexos), una violaci\u00f3n flagrante al DIH que con pocas excepciones no son denunciados o reclamados, pues no se consideran como actos dolosos. En el mismo plano continua el suicidio de ni\u00f1as embera dovida en el bajo Atrato, que en vez de disminuir se ha extendido a otras zonas (se han presentado varios casos en el Alto Sin\u00fa). Estos suicidios tienden a aumentar en aquellas zonas donde el trabajo de ni\u00f1as y j\u00f3venes es extenuante. Y aunque la g\u00e9nesis de esta sobrecarga de trabajo a ni\u00f1as de corta edad se encuentra en el agotamiento de recursos ambientales, como consecuencia de su sobreexplotaci\u00f3n, las organizaciones no perciben estos hechos como una violaci\u00f3n de derechos humanos. Tambi\u00e9n contin\u00faan campantes los casos de ablaci\u00f3n en varias comunidades ind\u00edgenas del pa\u00eds, tampoco estos casos son observados como una violaci\u00f3n de derechos humanos a las infantes.<\/p>\n<p>En particular asombra tambi\u00e9n el uso de los recursos obtenidos del Estado o de la cooperaci\u00f3n internacional para fines personales (promoci\u00f3n de dirigentes y compra de conciencias para la elecci\u00f3n a cargos directivos de las organizaciones o compra de votos para cargos de elecci\u00f3n popular). No obstante las organizaciones y algunos dirigentes, adem\u00e1s de no hablar de esto p\u00fablicamente, tampoco desean que se debatan de forma abierta estos asuntos, que exceptuando los que pertenecen al campo de la corrupci\u00f3n, son catalogados de hechos \u201cculturales\u201d. Con la calificaci\u00f3n de derechos culturales, se camuflan muchos problemas de derechos humanos (el autoritarismo, el maltrato a personas vulnerables, el abandono de las mujeres y de los hijos\u2026) que van siendo aceptados socialmente por la fuerza de las \u201ccostumbres de la historia\u201d (Hannah Arendt).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, y para concluir estas notas, las dirigencias populistas que rechazan la modernidad y menosprecian los derechos humanos individuales en sus comunidades, no tienen tapujos para acceder a la modernidad por la v\u00eda del mercado, a partir de la incorporaci\u00f3n de instrumentos t\u00e9cnicos en su vida cotidiana, lo que se evidencia en el alto grado de consumo de tel\u00e9fonos celulares, c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas digitales y otro sinn\u00famero de aparatos de moda caracter\u00edsticos de la era moderna. Y casi nadie est\u00e1 en contra de esto \u2013y no somos quienes para decirles que no lo hagan-\u00a0 salvo aquellos que reflexionan acerca de lo que significa para la conservaci\u00f3n de rasgos caracter\u00edsticos de la etnicidad esta \u201crecepci\u00f3n meramente instrumental y tecnicista\u201d de la modernidad <a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed es \u00e9tico exigirles a estas dirigencias que de la misma forma que no renuncian a las comodidades derivadas de la tecnolog\u00eda occidental, hagan esfuerzos por amortiguar los efectos de liderazgos autoritarios, creando instituciones que representen de forma permanente los derechos individuales de los sectores m\u00e1s vulnerables de sus sociedades, derechos surgidos de la modernidad con la declaraci\u00f3n de los derechos del hombre, una declaraci\u00f3n que como dice Hannah Arendt, constituy\u00f3 una ruptura trascendental en la historia de la humanidad, pues significaba<em> \u201c\u2026nada m\u00e1s ni nada menos que a partir de entonces la fuente de la ley deber\u00eda hallarse en el Hombre y no en los mandamientos de Dios o en las costumbres de la Historia. Independiente de los privilegios que la Historia hab\u00eda conferido a ciertos estratos de la sociedad o a ciertas naciones, la declaraci\u00f3n se\u00f1alaba la emancipaci\u00f3n del hombre de toda tutela y anunciaba que hab\u00eda llegado a su mayor\u00eda de edad\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R\u00edosucio, Choc\u00f3,\u00a0 Junio 19 de 2015<\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Se poseen muchas evidencias de los v\u00ednculos entre actores armados y el ascenso pol\u00edtico de sus mentores, o entre el despojo de tierras y apropiaci\u00f3n de bald\u00edos de la Naci\u00f3n y la convalidaci\u00f3n de esas apropiaciones ilegales mediante normas propuestas por congresistas vinculados, incluso judicialmente, con el accionar paramilitar.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> H.C.F Mansilla: La indiferencia ante los derechos humanos y sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en el \u00e1rea andina de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Efra\u00edn Jaramillo Jaramillo &nbsp; &nbsp; \u201cLos derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad\u201d Eduardo Galeano \u201c\u2026 si una comunidad tribal o atrasada no disfrutaba de derechos humanos, era obviamente porque como conjunto &hellip; <a href=\"http:\/\/jenzera.org\/?p=2748\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[12],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2748"}],"collection":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2748"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2748\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2755,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2748\/revisions\/2755"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}