{"id":1308,"date":"2012-06-25T12:31:52","date_gmt":"2012-06-25T17:31:52","guid":{"rendered":"http:\/\/jenzera.org\/web\/?p=1308"},"modified":"2012-09-04T20:35:36","modified_gmt":"2012-09-05T01:35:36","slug":"el-capitalismo-extractivo-y-los-gobiernos-de-evo-cristina-ollanta-correa-dilma-y-chavez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/jenzera.org\/?p=1308","title":{"rendered":"El capitalismo extractivo y los gobiernos de Evo, Cristina, Ollanta, Correa y Ch\u00e1vez."},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: James Petras<\/strong><\/p>\n<h3><em><strong>Los gobiernos progresistas de Latinoam\u00e9rica mantienen una  ret\u00f3rica antiimperialista, nacionalista y populista de consumo interno,  al tiempo que fomentan la expansi\u00f3n del capital extractivo extranjero en  iniciativas conjuntas con el Estado y una creciente burgues\u00eda nacional  nueva. Los gobiernos progresistas articulan una narraci\u00f3n de socialismo y  democracia participativa, pero en la pr\u00e1ctica desarrollan pol\u00edticas que  vinculan el desarrollo a la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital.<\/strong><\/em><\/h3>\n<div id=\"Graficos\">\n<div id=\"336\"><ins><ins id=\"aswift_0_anchor\"><\/ins><\/ins><\/div>\n<div id=\"artikelen\">Los principales pa\u00edses exportadores en el  sector agro-minero, entre los que se encuentran los m\u00e1s implicados con  las principales multinacionales energ\u00e9ticas y de la miner\u00eda del mundo,  son tambi\u00e9n los que se caracterizan por ejercer las pol\u00edticas m\u00e1s  independientes y progresistas. En apariencia, la primac\u00eda de las  econom\u00edas basadas en el \u201ccapitalismo extractivo\u201d y la exportaci\u00f3n de  bienes, ya no guardan correlaci\u00f3n con gobiernos \u201cneocoloniales\u201d. Se  puede argumentar que las concesiones a las multinacionales del sector  extractivo y las clases \u201cdirigentes\u201d locales garantizan estabilidad e  ingresos constantes y financian los crecientes gastos sociales que  permiten la reelecci\u00f3n de gobiernos de centro-izquierda. Dicho de otro  modo: el fundamento no declarado de los \u00e9xitos electorales del  centro-izquierda es una alianza de facto entre \u201cla c\u00fapula\u201d y \u201cla base\u201d  de la estructura de clases, a pesar de la creciente divergencia pol\u00edtica  entre los gobiernos y algunos sectores de los movimientos sociales.<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"txtnachricht\">\n<p>El bando progresista<\/p>\n<p>Existe  consenso generalizado acerca de que hay siete gobiernos de siete pa\u00edses  de Am\u00e9rica Latina que constituyen lo que se podr\u00eda denominar el \u201cbando  progresista\u201d: Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Uruguay, Per\u00fa y  Venezuela.<\/p>\n<p>Algunos rasgos definitorios que se suelen atribuir a  los gobiernos de estos pa\u00edses son: 1) la trayectoria pol\u00edtica anterior:  la mayor\u00eda est\u00e1n encabezados por dirigentes y activistas de movimientos  sociales, sindicatos o grupos guerrilleros; 2) las declaraciones  relativamente independientes que hacen en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica  exterior, en especial en lo referente a la intervenci\u00f3n y las medidas  sancionadoras estadounidenses; 3) la ret\u00f3rica ideol\u00f3gica que rechaza el  liderazgo estadounidense en organismos regionales y favorece a  organizaciones centradas en Am\u00e9rica Latina; 4) los programas electorales  populistas acerca de la igualdad social, el ecologismo y los derechos  humanos; 5) el rechazo vehemente del \u201cneoliberalismo\u201d y de las  personalidades, partidos y privatizaciones neoliberales tradicionales;  6) la perspectiva estrat\u00e9gica que concibe un proceso prolongado de  transformaci\u00f3n social que subraya un calendario compuesto de  modernizaci\u00f3n, prioridades desarrollistas y altos niveles de inversi\u00f3n  orientada a los mercados globales y; 7) la permanencia pol\u00edtica en el  tiempo basada en reformas constitucionales que les permiten ser  reelegidos ampar\u00e1ndose en la necesidad de completar esa concepci\u00f3n  transformadora.<\/p>\n<p>El bando progresista tiene de s\u00ed mismo una imagen,  que se proyecta hacia su electorado, seg\u00fan la cual representa una  ruptura o quiebra \u201chist\u00f3rica\u201d con el pasado; en primer lugar, en lo  relacionado con la oligarqu\u00eda neoliberal tradicional y, en segunda  instancia, con la izquierda \u201cestatalista\u201d. En los casos de Bolivia,  Ecuador y Venezuela, suelen recurrir a una ret\u00f3rica alusiva al  \u201csocialismo del siglo XXI\u201d. La potencia del llamamiento a la  originalidad radical tiene un alcance temporal limitado que depende del  grado con el que los gobiernos desarrollan pol\u00edticas discrepantes con el  gobierno neoliberal predecesor.<\/p>\n<p>La \u201cdivisi\u00f3n entre izquierda y derecha\u201d tal como la representa el Bando Progresista (BP)<\/p>\n<p>Las  percepciones de la divergencia objetiva y subjetiva entre el bando  progresista y la derecha var\u00edan en funci\u00f3n de si emanan de fuentes  oficiales o de una investigaci\u00f3n emp\u00edrica cr\u00edtica. Seg\u00fan los ide\u00f3logos  del BP, hay al menos cinco \u00e1mbitos pol\u00edticos importantes que reflejan la  ruptura radical con la derecha neoliberal tradicional:<\/p>\n<p>1.  NACIONALISMO: a) mediante la renegociaci\u00f3n de contratos con las  multinacionales del sector extractivo, el BP garantiza una elevada tasa  de recaudaci\u00f3n de impuestos e incrementa los ingresos para las arcas  p\u00fablicas; b) mediante el aumento de la inversi\u00f3n estatal, convierte  empresas de titularidad \u00edntegramente privada en iniciativas conjuntas  del sector p\u00fablico y privado; c) mediante el incremento del pago de  regal\u00edas suaviza la \u201cexplotaci\u00f3n extranjera\u201d; y d) mediante una mayor  presencia de \u201ctecn\u00f3cratas locales\u201d acrecienta el control nacional de  decisiones estrat\u00e9gicas.<\/p>\n<p>2. POL\u00cdTICA EXTERIOR: El bando  progresista ha desarrollado una pol\u00edtica exterior independiente, cuando  no expl\u00edcitamente antiimperialista. Para evitar deliberadamente la  presencia de pa\u00edses imperiales norteamericanos y europeos, el bando  progresista ha consolidado varias organizaciones regionales  latinoamericanas y caribe\u00f1as, como ALBA (Alianza Bolivariana para los  Pueblos de Nuestra Am\u00e9rica) y UNASUR (Uni\u00f3n de Naciones Suramericanas).  El BP ha rechazado las sanciones contra Cuba, Ir\u00e1n, Siria y Gaza y se ha  opuesto a la guerra estadounidense contra Libia respaldada por la OTAN.  Criticaron la posici\u00f3n estadounidense en la reuni\u00f3n de la Cumbre de las  Am\u00e9ricas celebrada en abril de 2012 en, al menos, tres cuestiones  importantes: la inclusi\u00f3n de Cuba, la oposici\u00f3n al control brit\u00e1nico de  las Malvinas y la despenalizaci\u00f3n de las drogas. El BP ha manifestado su  oposici\u00f3n a la hegemon\u00eda estadounidense, a las \u201creformas estructurales\u201d  del FMI y al control euro-estadounidense de las principales  instituciones de cr\u00e9dito. Con la excepci\u00f3n de Venezuela, el BP ha  diversificado sus mercados de exportaci\u00f3n. Brasil, por ejemplo, exporta a  Estados Unidos solo el 12,5% de sus bienes y servicios; Argentina, el  6,9%; y Bolivia, el 8,2%.<\/p>\n<p>3. POL\u00cdTICA SOCIAL: El BP ha  incrementado el gasto social, en especial en lo relacionado con la  reducci\u00f3n de la pobreza en zonas rurales; ha elevado el salario m\u00ednimo;  ha aprobado incrementos salariales. En unos cuantos pa\u00edses ofrecen  cr\u00e9ditos y financiaci\u00f3n asequible para peque\u00f1as y medianas empresas, han  concedido t\u00edtulos de propiedad legal a ocupantes de tierras y han  distribuido parcelas de terreno p\u00fablico sin cultivar al modo de peque\u00f1a  \u201creforma agraria\u201d.<\/p>\n<p>4. REGULACI\u00d3N: Con un grado de coherencia  dispar, el BP ha impuesto controles al sector financiero y ha regulado  el flujo de capital especulativo y la volatilidad de los mercados  financieros. En lo que se refiere a las normativas que rigen el sector  extractivo, se han suavizado para favorecer la afluencia a gran escala  de capital y para que las empresas agrarias puedan utilizar de forma  generalizada productos qu\u00edmicos t\u00f3xicos y semillas transg\u00e9nica. Han  autorizado la expansi\u00f3n de la miner\u00eda, la agricultura y la industria  maderera en reservas ind\u00edgenas y naturales. Han financiado proyectos de  infraestructura a gran escala que vinculan a empresas del sector  extractivo con mercados exportadores, invadiendo h\u00e1bitats naturales  protegidos anteriormente protegidos. La normativa se ha justificado  aduciendo que pretende facilitar el desarrollismo extractivo  \u201cproductivo\u201d y limitar la \u201cfinanciarizaci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>5.  POL\u00cdTICA LABORAL: Se ha basado en un \u201cmodelo corporativista\u201d de  negociaci\u00f3n y conciliaci\u00f3n empresa-Estado-sindicato (tripartito) para  limitar las huelgas y los paros patronales y para mantener el  crecimiento, las exportaciones y los flujos de ingresos. La pol\u00edtica  laboral ha quedado condicionada a la de limitar los d\u00e9ficits  presupuestarios a la tasa de inflaci\u00f3n mediante la fijaci\u00f3n de los  incrementos salariales. En sinton\u00eda con las medidas fiscales ortodoxas,  las pensiones de los trabajadores del sector p\u00fablico se han congelado o  reducido, en especial entre los funcionarios de rango medio y alto. Las  garant\u00edas laborales tradicionales se han mantenido intactas y la  indemnizaci\u00f3n por despido no se ha aumentado. Las huelgas de  trabajadores del sector p\u00fablico, sobre todo de profesores, personal  sanitario y trabajadores sociales, han sido frecuentes y han desembocado  en conquistas menores a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n gubernamental. La  pol\u00edtica gubernamental se ha orientado a la protecci\u00f3n de las  prerrogativas de la direcci\u00f3n, al tiempo que se respetaba la situaci\u00f3n  legal y los derechos de negociaci\u00f3n colectiva de los sindicatos. En las  empresas nacionalizadas gobiernan directivos nombrados por el Estado y  no hay movimientos hacia la autogesti\u00f3n obrera o la \u201cco-gesti\u00f3n\u201d, salvo  en casos muy concretos de Venezuela. La estructura de las relaciones  laborales sigue el modelo jer\u00e1rquico de la empresa privada. La mano de  obra, en el mejor de los casos, desempe\u00f1a un papel consultivo en lo  referente a la salud y la seguridad, pero no ejerce influencia  determinante, ni invierte en el interior de este marco empresarial.<\/p>\n<p>Ha  sido necesaria la presi\u00f3n sindical a trav\u00e9s de la huelga y las  protestas, a menudo aliada con grupos comunitarios, para corregir las  violaciones m\u00e1s atroces de la normativa sanitaria o de seguridad por  parte de las empresas. Aunque los gobiernos progresistas evitan  p\u00fablicamente las medidas neoliberales de \u201cflexibilidad laboral\u201d, han  hecho muy poco para ampliar y profundizar en las prerrogativas laborales  sobre la mano de obra y el proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La principal  diferencia de pol\u00edtica laboral entre los gobiernos progresistas y la  derecha tradicional es la \u201cpuerta abierta\u201d a los dirigentes sindicales,  su disposici\u00f3n a mediar y garantizar el incremento de los salarios, en  especial el salario m\u00ednimo y, por lo general, la disminuci\u00f3n de la  represi\u00f3n brutal y violenta.<\/p>\n<p>Continuidades y semejanzas entre los gobiernos neoliberales del pasado y los progresistas actuales<\/p>\n<p>Los  autores, profesores universitarios y periodistas de derecha y  centro-izquierda subrayan la diferencia entre los gobiernos progresistas  y los gobiernos neoliberales del pasado, sin reparar en que hay  semejanzas estructurales pol\u00edticas y econ\u00f3micas a gran escala. Un  an\u00e1lisis m\u00e1s matizado y equilibrado requiere tener en cuenta las  continuidades porque desempe\u00f1an un papel fundamental en el an\u00e1lisis de  las limitaciones y los conflictos emergentes y la crisis que espera a  los gobiernos progresistas. Adem\u00e1s, estas limitaciones, fundadas en las  continuidades, resaltan la importancia de los modelos de desarrollo  alternativos propuestos por los movimientos sociales populares.<\/p>\n<p>El  modelo de exportaci\u00f3n agro-mineral ha hecho gala de deficiencias  estrat\u00e9gicas profundas en su propia estructura y rendimiento. El fomento  de las exportaciones agro-minerales ha venido acompa\u00f1ado de la entrada a  gran escala y largo plazo de capital extranjero, lo que a su vez  determina la tasa de inversi\u00f3n, las fuentes de incorporaci\u00f3n de  maquinaria, tecnolog\u00eda y conocimiento, as\u00ed como el control del  procesamiento y la comercializaci\u00f3n de materias primas.<\/p>\n<p>Los  \u201csocios\u201d multinacionales de los gobiernos progresistas han condicionado  su participaci\u00f3n sobre la base de (a) la desregulaci\u00f3n en la protecci\u00f3n  del medio ambiente, (b) el cese del control de precios y la introducci\u00f3n  de \u201cprecios internacionales\u201d para la venta en el mercado interior y (c)  la libertad para gestionar las ganancias del comercio interior y  transferirlas al extranjero.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n controlan las decisiones  relacionadas con la explotaci\u00f3n de las reservas mineras. La expansi\u00f3n de  la producci\u00f3n se rige por criterios multinacionales propios y no por  las necesidades del pa\u00eds \u201canfitri\u00f3n\u201d. En consecuencia, a pesar de la  \u201crenegociaci\u00f3n\u201d de contratos que los gobiernos progresistas celebran  como \u201cavance gigantesco\u201d hacia la \u201cnacionalizaci\u00f3n\u201d, la p\u00e9rdida  acumulativa de los ingresos y el reequilibrio de la econom\u00eda son  sustanciales. Si se observa m\u00e1s all\u00e1 del entorno agro-minero, el impacto  negativo para el desarrollo posterior es importante.<\/p>\n<p>El muy  limitado impacto que el modelo agro-minero ejerce sobre el conjunto de  la econom\u00eda ha desembocado en abril de 2012 en un conflicto concreto  entre la empresa nominalmente espa\u00f1ola Repsol y el gobierno argentino de  Cristina Fern\u00e1ndez. La conducta de Repsol ilustra los escollos que  presenta la colaboraci\u00f3n con empresas extranjeras del sector extractivo.  Repsol se neg\u00f3 a aumentar las inversiones aduciendo que la regulaci\u00f3n  local de los precios reduc\u00eda sus m\u00e1rgenes de beneficio. En consecuencia,  entre 2010 y 2011 la factura energ\u00e9tica de Argentina se multiplic\u00f3 por  tres pasando de los 3.000 millones a los 9.000. Adem\u00e1s, Repsol  repatriaba sus beneficios, pagaba elevados dividendos a los accionistas  del exterior y, por tanto, influ\u00eda muy poco en la creaci\u00f3n de industrias  en el interior que supusieran aportaciones al proceso o refiner\u00edas para  procesar el petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>La tentativa del fallecido presidente  Kirchner de acrecentar las \u201cpropiedades nacionales\u201d incorporando a un  capitalista local (el grupo Peterson) no tuvo ning\u00fan impacto positivo,  sino la mera consolidaci\u00f3n del control de Repsol. Cuando Fern\u00e1ndez se  apropi\u00f3 de la mayor\u00eda de las acciones con el fin de establecer un  control p\u00fablico e incrementar la producci\u00f3n local, la totalidad de los  dirigentes de la Eurozona encabezada por el gobierno espa\u00f1ol y la prensa  econ\u00f3mica occidental lanz\u00f3 una campa\u00f1a furibunda, amenaz\u00f3 con litigar y  augur\u00f3 cat\u00e1strofes econ\u00f3micas. El problema de \u201cinvitar\u201d a  multinacionales extranjeras a invertir es que resulta dif\u00edcil retirarles  la invitaci\u00f3n. Una vez que entran en un pa\u00eds, al margen de lo  defectuosa que sea su actuaci\u00f3n, es dif\u00edcil rectificar o corregir el  perjuicio y pasar a un nuevo modelo de desarrollo centrado en lo  p\u00fablico.<\/p>\n<p>Todos los gobiernos progresistas, con la posible  excepci\u00f3n de Venezuela, han firmado contratos de larga duraci\u00f3n y a gran  escala con multinacionales extranjeras importantes del sector  extractivo. Aparte del incremento de las regal\u00edas, los acuerdos no  difieren demasiado de los contratos firmados por los gobiernos  neoliberales de derechas que les precedieron.<\/p>\n<p>Evo Morales firm\u00f3 un  contrato de explotaci\u00f3n a gran escala con Jindal, una multinacional  india, para explotar la mina de hierro Mut\u00fan, importando pr\u00e1cticamente  todas las aportaciones (maquinaria, transporte, etc.) y con un grado de  \u201cindustrializaci\u00f3n\u201d muy limitada de la mena de hierro (en su mayor\u00eda,  simples \u201cpepitas\u201d de hierro). La gran mayor\u00eda del gas y el petr\u00f3leo de  Bolivia la explotan \u201ciniciativas conjuntas\u201d del sector p\u00fablico y el  multinacional y se env\u00eda al extranjero, lo que deja a m\u00e1s del 60% de los  hogares rurales sin gas canalizado y significa que Bolivia tenga que  importar casi todo su gasoil.<\/p>\n<p>El Ecuador de Correa, otro  presidente progresista destacado, firm\u00f3 dos contratos importantes con  grupos petroleros extranjeros en febrero de 2012, a pesar de la  oposici\u00f3n de la mayor\u00eda de las organizaciones ind\u00edgenas, entre ellas  CONAI. En Ecuador, igual que en Bolivia, si bien las grandes empresas  del sector petrolero y del gas plantean objeciones a una renegociaci\u00f3n  de contratos que supone incrementar del pago de regal\u00edas y una mayor  presencia de autoridades p\u00fablicas, conservan una posici\u00f3n privilegiada  en decisiones fundamentales relacionadas con la gesti\u00f3n, la  comercializaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda y la inversi\u00f3n. A pesar de que se afirme  lo contrario, los dirigentes de los gobiernos progresistas y de las  multinacionales no son muy diferentes de lo que se sab\u00eda que suced\u00eda  bajo gobiernos \u201cneoliberales\u201d anteriores. Adem\u00e1s, tanto en Ecuador como  en Bolivia, muchos de los \u201ctecn\u00f3cratas\u201d y administradores que trabajaron  con gobiernos neoliberales anteriores desempe\u00f1an un papel destacado en  la direcci\u00f3n de las iniciativas mixtas.<\/p>\n<p>Si bien los gobiernos  progresistas han puesto en marcha programas contra la pobreza y han  registrado algunos \u00e9xitos en la reducci\u00f3n de los niveles de pobreza, lo  hacen como consecuencia del crecimiento de la econom\u00eda, no a trav\u00e9s de  la redistribuci\u00f3n de la riqueza. De hecho, los gobiernos progresistas no  han implantado pol\u00edticas redistributivas: la concentraci\u00f3n de rentas y  de tierras, con elevados niveles de desigualdad, contin\u00faa intacta. En  realidad, la jerarqu\u00eda de la estructura de clases no se ha alterado y,  en la mayor\u00eda de los casos, se ha visto reforzada por la inclusi\u00f3n de  nuevos candidatos a la clase media y alta. Entre ellos se encuentran  muchos antiguos dirigentes y activistas de la clase media y trabajadora  que han ingresado en el gobierno, as\u00ed como \u201cnuevos capitalistas\u201d que se  benefician de los contratos estatales del gobierno progresista.<\/p>\n<p>El  sistema financiero se ha mantenido intacto y ha prosperado bajo los  gobiernos progresistas, sobre todo porque esos gobiernos endurecen las  pol\u00edticas fiscales, acumulan reservas extranjeras, controlan el gasto  p\u00fablico y reducen la tasa de inflaci\u00f3n. Los beneficios del sector  financiero son especialmente elevados en Brasil, Uruguay, Per\u00fa, Bolivia y  Ecuador. Brasil, concretamente, ha atra\u00eddo grandes flujos de capital  especulativo de Wall Street y la City londinense debido a sus elevados  tipos de inter\u00e9s en relaci\u00f3n con los de Am\u00e9rica del Norte y Europa.<\/p>\n<p>Junto  con la concentraci\u00f3n de la propiedad en los sectores extractivo y  financiero, los gobiernos progresistas no han introducido impuestos  progresivos para reducir las diferencias de riqueza. La renta de las  \u00e9lites del sector agrario en Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y  Ecuador es varios cientos de veces m\u00e1s alta que la de la inmensa mayor\u00eda  de los granjeros, campesinos y jornaleros dedicados a la agricultura de  subsistencia. Muchos de estos \u00faltimos siguen sometidos a unas  condiciones de vida y laborales atroces. En muchos casos, los gobiernos  progresistas han hecho muy poco por fortalecer la normativa laboral y  sanitaria en las gigantescas plantaciones agrarias mientras los  trabajadores quedan expuestos a la fumigaci\u00f3n de productos qu\u00edmicos  t\u00f3xicos no regulados.<\/p>\n<p>Si la configuraci\u00f3n de la propiedad y la  riqueza sigue relativamente inalterada desde el pasado neoliberal, los  gobiernos progresistas han acentuado la tendencia a la especializaci\u00f3n  en la exportaci\u00f3n. Con los gobiernos progresistas, las econom\u00edas se han  diversificado menos y dependen m\u00e1s de la exportaci\u00f3n del sector  agromineral y energ\u00e9tico, y su crecimiento depende de la inversi\u00f3n  extranjera a largo plazo y gran escala. Los ingresos del Estado y el  crecimiento dependen m\u00e1s de la exportaci\u00f3n de productos primarios.<\/p>\n<p>Las  pol\u00edticas de libre mercado de los gobiernos progresistas exportadores  de productos del sector agro-minero han estimulado el crecimiento de la  actividad comercial a gran escala. El sector comercial est\u00e1 cada vez m\u00e1s  influido por la entrada masiva de multinacionales de titularidad  extranjera, como Wal-Mart, cuyos productos tienen origen en el exterior,  lo que perjudica a los peque\u00f1os productores locales y a los minoristas.<\/p>\n<p>La  apreciaci\u00f3n de la moneda ha afectado negativamente al sector  manufacturero tradicional y a la industria del transporte, lo que ha  supuesto una destrucci\u00f3n de empleo significativa, sobre todo, en el  sector textil, del calzado y automovil\u00edstico de Brasil, Bolivia, Per\u00fa y  Ecuador. Adem\u00e1s, las medidas de apoyo para favorecer a los exportadores  mayoristas del sector agro-mineral han venido acompa\u00f1adas por una  restricci\u00f3n del cr\u00e9dito a los peque\u00f1os empresarios locales, en especial a  los abastecedores de mercados locales, que han recibido un duro golpe  con la importaci\u00f3n de bienes de consumo baratos (procedentes de Asia).  Los agricultores que producen alimento para los mercados locales han  visto reducido su impulso expansivo para ampliar la producci\u00f3n de  cultivos de exportaci\u00f3n como la soja.<\/p>\n<p>En resumen, los gobiernos  progresistas han mantenido un doble discurso de m\u00faltiples caras: una  ret\u00f3rica antiimperialista, nacionalista y populista de consumo interno,  al mismo tiempo que pon\u00edan en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica de fomento y  expansi\u00f3n del papel del capital extractivo extranjero en iniciativas  conjuntas con el Estado y una creciente burgues\u00eda nacional nueva. Los  gobiernos progresistas articulan una narraci\u00f3n de socialismo y  democracia participativa pero, en la pr\u00e1ctica, desarrollan pol\u00edticas que  vinculan el desarrollo a la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital y  el poder ejecutivo.<\/p>\n<p>Los gobiernos progresistas predican una  doctrina de justicia social y equidad y desarrollan una pr\u00e1ctica de  cooptaci\u00f3n de dirigentes sociales y de clientelismo mediante los  programas contra la pobreza para los sectores m\u00e1s depauperados de la  sociedad.<\/p>\n<p>Los gobiernos progresistas han combinado medidas de  aumento de las rentas con cambios estructurales a gran escala que  benefician al sector primario extractivo. La estabilidad del BP depende  abiertamente del aumento de la demanda de materias primas, del elevado  precio de los bienes y de la apertura de los mercados. Los gobiernos  progresistas han logrado vincular a sectores sindicales y del movimiento  campesino con el Estado y han socavado o debilitado a organizaciones de  clase independientes y las han sustituido por estructuras corporativas  tripartitas.<\/p>\n<p>Los progresistas han conseguido \u201creformar\u201d o  sustituir las pol\u00edticas ca\u00f3ticas, desreguladas, conflictivas y racistas  de sus predecesores y han institucionalizado el \u201ccapitalismo normal\u201d.  Han introducido reglas y procedimientos para favorecer la estabilidad  institucional, la disciplina fiscal y el incremento de beneficios, pero  desigual. En otras palabras: los \u201cpar\u00e1metros del neoliberalismo\u201d se  administran ahora de forma eficiente y se legitiman mediante un falso  nacionalismo basado en una mayor autonom\u00eda pol\u00edtica y diversificaci\u00f3n  mercantil. La toma de decisiones ejecutivas centralizadas basada en unos  acuerdos que requieren que las multinacionales del sector extractivo  inviertan y desarrollen las fuerzas productivas se legitima mediante un  marco electoral y una coalici\u00f3n pol\u00edtica entre muchas clases sociales.<\/p>\n<p>Las  pol\u00edticas interior y exterior de los gobiernos progresistas extractivos  reflejan dos experiencias contradictorias: sus or\u00edgenes radicales en  las campa\u00f1as para tomar el poder y la posterior adopci\u00f3n de una  estrategia de exportaci\u00f3n agromineral desarrollista, propugnada por  tecn\u00f3cratas neoliberales. La \u201cs\u00edntesis\u201d de estas dos experiencias  aparentemente \u201ccontradictorias\u201d encuentra expresi\u00f3n, por una parte, en  la adopci\u00f3n de una posici\u00f3n pol\u00edtica independiente y cr\u00edtica hacia el  militarismo y el intervencionismo imperialista y, por otra, en la  colaboraci\u00f3n econ\u00f3mica con los agentes del imperialismo econ\u00f3mico, a  saber: la firma de contratos a gran escala y largo plazo con  multinacionales del sector energ\u00e9tico y agro-minero estadounidenses,  europeas y canadienses. Dicho de otro modo: los gobiernos progresistas  extractivos han \u201credefinido\u201d o reducido el significado del imperialismo a  sus estructuras y pol\u00edticas estatales, y no a sus elementos econ\u00f3micos  (las multinacionales) dedicados a la extracci\u00f3n de materias primas y la  explotaci\u00f3n de la mano de obra. Del mismo modo, redefinen el significado  de \u201cantiimperialismo\u201d equipar\u00e1ndolo al de oposici\u00f3n a las  intervenciones pol\u00edticomilitares y a la \u201cjusta distribuci\u00f3n\u201d de los  beneficios entre el gobierno y su \u201csocio\u201d multinacional. Esta  redefinici\u00f3n permite a los gobiernos progresistas reclamar legitimidad  popular sobre la base de la cr\u00edtica regular a las pol\u00edticas y pr\u00e1cticas  del Estado imperial, mientras que la colaboraci\u00f3n y los acuerdos con las  multinacionales permiten a los gobiernos progresistas conservar los  apoyos de los intereses empresariales del interior y el extranjero.<\/p>\n<p>Cuando  un gobierno progresista, como en el caso de la Argentina gobernada por  Cristina Fern\u00e1ndez, decide \u201cnacionalizar\u201d o, dicho con m\u00e1s precisi\u00f3n,  obtener la mayor\u00eda de las acciones de Repsol, la multinacional petrolera  de titularidad nominal espa\u00f1ola, toda la prensa econ\u00f3mica, la Uni\u00f3n  Europea y Washington denuncian la medida y amenazan con represalias. En  otras palabras: el pacto t\u00e1cito entre el bando progresista y los  gobiernos imperiales consiste en que las diferencias pol\u00edticas son  tolerables, pero las medidas econ\u00f3micas nacionalistas no son aceptables.  La renegociaci\u00f3n de los contratos para aumentar los ingresos del Estado  puede producir la suspensi\u00f3n temporal de nuevas inversiones, pero no  una confrontaci\u00f3n pol\u00edtica. Sin embargo, la apropiaci\u00f3n p\u00fablica de una  empresa extranjera del sector extractivo hace pensar en una hostilidad  previsible y en represalias de los Estados imperiales. La suscripci\u00f3n  por parte del gobierno progresista de Argentina a una medida de  nacionalismo econ\u00f3mico estuvo limitada, no obstante, a una empresa y un  sector. El gobierno de Fern\u00e1ndez no ten\u00eda y no tiene planes para  expropiar en el futuro otras empresas del sector extractivo, ni la  medida form\u00f3 parte de una estrategia nacionalista general para avanzar  hacia una mayor cuota de propiedad de titularidad p\u00fablica. M\u00e1s bien, la  negativa de Repsol a aumentar las inversiones y la producci\u00f3n  acrecentaba la dependencia de Argentina de la importaci\u00f3n de petr\u00f3leo,  lo que estaba deteriorando su balanza de pagos y sus reservas de moneda  extranjera. La negativa de Repsol a obedecer la agenda desarrollista de  Argentina se basaba en la pol\u00edtica de Fern\u00e1ndez de mantener el precio  del petr\u00f3leo de consumo para el mercado interior por debajo del precio  internacional. El descenso de la producci\u00f3n de Repsol era una forma de  presionar al gobierno para que eliminara el control sobre los precios.  De todos modos, el aumento del precio del petr\u00f3leo tendr\u00eda un impacto  negativo sobre los consumidores industriales y locales, elevando los  costes y reduciendo la competitividad de los exportadores y productores  argentinos. En realidad, la intransigencia de Repsol amenazaba con  debilitar el equilibrio de fuerzas social y pol\u00edtico entre mano de obra y  capital y entre exportadores del sector extractivo y consumidores  populares, que sustenta la coalici\u00f3n mayoritaria del gobierno. En  resumen, la medida ten\u00eda forma nacionalista pero contenido capitalista  desarrollista.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, la medida ha polarizado la econom\u00eda  mundial entre el Occidente imperial y la izquierda latinoamericana, en  la que los s\u00e1trapas latinoamericanos de siempre (Calder\u00f3n, de M\u00e9xico, y  Santos, de Colombia) han apoyado a Repsol.<\/p>\n<p>Las divisiones entre los gobiernos progresistas y los movimientos sociales<\/p>\n<p>Antes  de acceder al poder mediante procesos electorales, los dirigentes  progresistas mantuvieron lazos estrechos y apoyaron y participaron  activamente con la \u201cacci\u00f3n callejera\u201d y la lucha de masas de los  movimientos sociales. Esgrimieron las banderas del nacionalismo  econ\u00f3mico, la conservaci\u00f3n del medio ambiente y el respeto a las  reservas naturales de las comunidades ind\u00edgenas, la igualdad social y la  revisi\u00f3n de la deuda externa incluyendo el rechazo de las \u201cdeudas  ilegales\u201d.<\/p>\n<p>Los movimientos sociales desempe\u00f1aron un papel  importante en la politizaci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n de las clases  trabajadora y campesina para elegir a los presidentes progresistas. Esa  convergencia dur\u00f3 poco. Una vez en el poder, los gobiernos progresistas  nombraron ministros econ\u00f3micos ortodoxos para que dirigieran la  econom\u00eda. Adoptaron la estrategia extractiva, abandonaron una econom\u00eda  nacionalista del sector p\u00fablico, concebida para diversificarse, y se  pasaron a una \u201ceconom\u00eda mixta\u201d basada en empresas participadas con  capital extranjero del sector extractivo. Primero, las comunidades  ind\u00edgenas de Per\u00fa, Ecuador y algunos sectores de Bolivia pasaron a la  oposici\u00f3n aduciendo que no se ten\u00edan en cuenta sus intereses y que no se  les consultaba. Luego, sectores de la clase trabajadora y el  funcionariado se arrancaron a demandar salarios m\u00e1s altos y un  incremento en el gasto p\u00fablico. Los peque\u00f1os campesinos y productores  reclamaron est\u00edmulos econ\u00f3micos para las explotaciones familiares y las  industrias locales, en lugar de subsidios para las multinacionales  agro-minerales, ortodoxia fiscal y estrategias de explotaci\u00f3n basadas en  la reducci\u00f3n de los costes laborales y el abandono del mercado  interior.<\/p>\n<p>Los campesinos radicales sindicados y los dirigentes  ind\u00edgenas de los movimientos sociales pusieron en duda la estrategia  extractiva agro-mineral en su conjunto, la distribuci\u00f3n y la  administraci\u00f3n de ingresos y gastos del Estado. Reafirmaron su apoyo a  un programa social defendiendo la reforma agraria, incluida la  expropiaci\u00f3n de grandes plantaciones y la redistribuci\u00f3n de tierras a  campesinos despose\u00eddos.<\/p>\n<p>Los dirigentes laborales reclamaban una  pol\u00edtica industrial que procesara \u201cmaterias primas\u201d con el fin de crear  puestos de trabajo en el sector manufacturero. Algunos sindicalistas  reclamaron la nacionalizaci\u00f3n de bancos e industrias estrat\u00e9gicas. Sin  embargo, a pesar de algunas protestas importantes, la gran masa de  seguidores de los movimientos sociales y la mayor\u00eda de sus l\u00edderes  abandonaron muy pronto el rechazo radical del modelo extractivo y  empezaron a reclamar una parte mayor de los ingresos. Los gobiernos  progresistas atrajeron a la gran masa de los dirigentes sociales a mesas  de conciliaci\u00f3n tripartitas para negociar y garantizar cambios  progresivos. Los gobiernos progresistas resaltaron su oposici\u00f3n al  \u201cneoliberalismo\u201d.<\/p>\n<p>Lo redefinieron para calificarlo de capitalismo  no regulado y basado en regal\u00edas bajas y financiaci\u00f3n insuficiente de  programas sociales. Los gobiernos progresistas consiguieron dividir a  los movimientos sociales entre opositores radicales \u201cut\u00f3picos\u201d y  reformistas progresistas. En \u00e9poca de luchas sociales, los gobiernos  progresistas alud\u00edan a una \u201calianza de izquierda y derecha\u201d y acusaban a  quienes les criticaban de actuar en nombre del imperialismo, ignorando  que ellos mismos colaboraban con multinacionales con fundamento  imperial. Los llamamientos presidenciales, un discurso populista  nacionalista y el incremento de los ingresos con los que se financiaba  el creciente gasto social debilit\u00f3 a la oposici\u00f3n de izquierda. Los  aumentos moderados pero sostenidos de los programas contra la pobreza y  el salario m\u00ednimo neutralizaron los llamamientos de los dirigentes  radicales de los movimientos sociales. A pesar de la ruptura de los  gobiernos progresistas con sus \u201cra\u00edces igualitarias radicales\u201d, fueron  sobradamente capaces de obtener apoyo electoral masivo bas\u00e1ndose en el  crecimiento din\u00e1mico general de la econom\u00eda y el crecimiento sostenido  de la renta. Ambos fueron apuntalados durante largos periodos por un  precio elevado de las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Los presidentes extractivistas  populares ganaron elecciones una y otra vez por mayor\u00edas sustanciales y  fueron capaces de movilizar a sectores de los movimientos sociales  moderados para que contrarrestaran los movimientos sociales contrarios  al extractivismo. El elevado precio de las mercanc\u00edas y las m\u00faltiples  oportunidades para la explotaci\u00f3n de recursos atrajo a inversores  extranjeros, a pesar del cada vez m\u00e1s elevado precio de las regal\u00edas.  Los inversores extranjeros se sintieron atra\u00eddos por la estabilidad  social que garantizaban los gobiernos progresistas, a diferencia de la  inestabilidad de los gobiernos neoliberales anteriores. Los gobiernos  progresistas han prosperado a base de lazos econ\u00f3micos con las  multinacionales y de una alianza electoral con las clases bajas.<\/p>\n<p>Estudio de casos del capitalismo extractivo y el Bando Progresista<\/p>\n<p>Aunque  los siete gobiernos del \u201cbando progresista\u201d comparten una estrategia  com\u00fan de desarrollo basada en la exportaci\u00f3n de bienes primarios, hay  diferencias significativas en el grado de diversificaci\u00f3n de sus  econom\u00edas, en la naturaleza y caracter\u00edsticas de los bienes que  exportan, en la intensidad de la polarizaci\u00f3n y cohesi\u00f3n sociales y en  la envergadura y el alcance de la oposici\u00f3n. En consonancia con estas  diferencias, tambi\u00e9n hay diferencias sustanciales en el grado de  sostenibilidad del \u201cmodelo progresista y extractivo\u201d, o en la medida en  que pueden verse sometidos a contestaci\u00f3n o regresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el bando  progresista se pueden realizar distinciones siguiendo muchos criterios:  entre los gobiernos basados en dirigentes carism\u00e1ticos y que tienen una  dependencia extrema de la exportaci\u00f3n de bienes primarios (Bolivia,  Per\u00fa, Ecuador y Venezuela) y quienes cuentan con sectores industriales y  una direcci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s \u201cinstitucionalizada\u201d (Brasil, Argentina y  Uruguay). Tambi\u00e9n hay diferencias significativas en el grado de  conflictos de clase y \u00e9tnicos: Per\u00fa, Bolivia y Ecuador atraviesan por  una etapa de resistencia generalizada importante por parte de las  comunidades ind\u00edgenas relevantes, mientras que en Brasil, Argentina y  Uruguay, donde la poblaci\u00f3n ind\u00edgena es escasa, solo hay oposici\u00f3n  aislada. En t\u00e9rminos de lucha de clases, Bolivia ha vivido una  generalizaci\u00f3n de las protestas por asuntos relacionados con la sanidad,  la educaci\u00f3n, la miner\u00eda y los obreros fabriles.<\/p>\n<p>Venezuela ha  tenido que hacer frente a cierres patronales y boicots organizados por  la \u00e9lite econ\u00f3mica (\u201clucha de clases desde arriba\u201d). Ecuador encontr\u00f3  protestas generalizadas por parte de la polic\u00eda. Casi todos los dem\u00e1s  pa\u00edses (Brasil, Argentina y Uruguay) padecieron huelgas limitadas, en  buena medida, por cuestiones salariales. Con la excepci\u00f3n de Bolivia,  las principales confederaciones sindicales trabajan estrechamente y  colaboran con los gobiernos progresistas; en cambio, los movimientos  campesinos y de trabajadores rurales de Brasil, Ecuador y Per\u00fa han  conservado mayor grado de independencia y militancia, sobre todo porque  han sido los m\u00e1s perjudicados por las estrategias de exportaci\u00f3n  agro-mineral. En Venezuela y Brasil, los ej\u00e9rcitos privados de los  terratenientes han desempe\u00f1ado un papel fundamental en la lucha  relativamente impune contra los beneficiarios de la reforma agraria.<\/p>\n<p>La  degradaci\u00f3n medioambiental y m\u00e1s persistente se ha producido en Brasil,  donde durante la d\u00e9cada de gobierno del Partido de los Trabajadores se  han \u201cdesbrozado\u201d millones de hect\u00e1reas de bosque tropical. La  explotaci\u00f3n agr\u00edcola mediante productos qu\u00edmicos es contundente en la  mayor parte de los pa\u00edses, en especial en Brasil, Argentina y Uruguay,  donde la soya se ha convertido en el cultivo de producci\u00f3n  preponderante. Todos los principales exportadores agro-industriales  (Brasil, Argentina y Uruguay) recurren a productos qu\u00edmicos t\u00f3xicos y  semillas transg\u00e9nicas que desencadenan infinidad de casos de perjuicios  nocivos para los ind\u00edgenas y sus h\u00e1bitats naturales. La cuesti\u00f3n de la  toxicidad y la degradaci\u00f3n del medio ambiente derivada de las  gigantescas empresas mineras y madereras est\u00e1 bien documentada en Per\u00fa,  Ecuador y Uruguay. En general, cuanto m\u00e1s numerosa es la poblaci\u00f3n  urbana y cuanto m\u00e1s dispersas est\u00e1n las comunidades rurales afectadas  negativamente, menor es la protesta ecol\u00f3gica y la probabilidad de que  las ONG ecologistas desempe\u00f1en un papel importante en la protesta.<\/p>\n<p>Como  las industrias del sector extractivo est\u00e1n en las afueras de los  principales n\u00facleos urbanos; como la mayor\u00eda de las confederaciones  sindicales colaboran con los gobiernos progresistas y consiguen  incrementos salariales progresivos; y como la econom\u00eda en general ha  estado creciendo y el desempleo ha disminuido, los desequilibrios  macroecon\u00f3micos, la dependencia de los bienes y las vulnerabilidades  estructurales conexas no se han traducido en confrontaciones importantes  entre capital y mano de obra. Los conflictos m\u00e1s discutidos que se han  producido se han dado entre las \u00e9lites neoliberales ortodoxas  respaldadas por Estados Unidos y las potencias europeas y los gobiernos  progresistas. Nos vienen a la memoria varios ejemplos.<\/p>\n<p>El 12 de  abril de 2001 y entre los meses de diciembre de 2002 y febrero de 2003,  la clase capitalista venezolana apoyada por Estados Unidos y Espa\u00f1a  organiz\u00f3 un golpe de estado fallido que fue contenido y un cierre  patronal en el sector petrolero que fue derrotado. En el a\u00f1o 2011, un  levantamiento encabezado por la polic\u00eda de Ecuador y un golpe de estado  abortado en Bolivia fueron desbaratados con \u00e9xito antes de que  adquirieran empuje. En el a\u00f1o 2008, una protesta agraria empresarial a  gran escala en Argentina paraliz\u00f3 el sector de exportaciones agrarias  que se movilizaba contra una tasa impuesta a la exportaci\u00f3n y acab\u00f3 con  concesiones del gobierno.<\/p>\n<p>En buena medida, estas \u201cluchas de clases  desde arriba\u201d operaron a favor de los gobiernos progresistas porque les  permiti\u00f3 plantear la cuesti\u00f3n de forma unificada como si se tratara de  una lucha entre un gobierno democr\u00e1tico popular y una oligarqu\u00eda  autoritaria y retr\u00f3grada. En consecuencia, los gobiernos progresistas  consiguieron neutralizar, al menos temporalmente, las cr\u00edticas internas  procedentes de la izquierda. La derrota de \u201cla derecha\u201d puli\u00f3 las  credenciales del bando progresista y elev\u00f3 su popularidad.<\/p>\n<p>Aunque  el apoyo popular era importante para el sostenimiento de los gobiernos  progresistas frente a las campa\u00f1as de desestabilizaci\u00f3n m\u00e1s derechistas  respaldadas por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea, tuvo igual o mayor  importancia el respaldo del ej\u00e9rcito, de algunos sectores de la \u00e9lite  empresarial y de los capitalistas del sector extractivo. Los  progresistas, adoptando \u201cpol\u00edticas moderadas\u201d (entre las que se  encontraban los subsidios empresariales y una generosa subida de sueldos  al ej\u00e9rcito) consiguieron dividir a la \u00e9lite, conservar el apoyo del  ej\u00e9rcito y aislar a la oposici\u00f3n de derechas. La derecha ha seguido  siendo marginal desde el punto de vista electoral y ha supuesto un  l\u00edmite muy estrecho para la capacidad de injerencia e influencia de  Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea sobre el programa progresista.<\/p>\n<p>El  grado de \u201cprogresismo\u201d en el seno del bando capitalista extractivo  progresista var\u00eda de manera muy importante. El gobierno de Ch\u00e1vez ha  presentado un programa antiimperialista y socialista que supone el  rechazo de los golpes de estado, las guerras y el bloqueo de Estados  independientes por parte de Estados Unidos: ha apoyado la  re-renacionalizaci\u00f3n del petr\u00f3leo, el aluminio y otras materias primas,  la miner\u00eda y las fuentes de energ\u00eda. Su reforma agraria generalizada,  que ha beneficiado a 300.000 familias, tiene por objetivo la  autosuficiencia alimentaria. La salud p\u00fablica y la educaci\u00f3n superior  universal y gratuita, el subsidio de los precios de alimentos b\u00e1sicos a  trav\u00e9s de supermercados de propiedad p\u00fablica y la vivienda p\u00fablica de  bajo coste y a gran escala para los pobres, junto con las campa\u00f1as de  alfabetizaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de miles de consejos de barrio para  arbitrar y resolver asuntos locales han profundizado y ampliado el  proceso de socializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A menor escala, Bolivia, Ecuador y  Argentina han desarrollado pol\u00edticas exteriores independientes. Sus  nacionalizaciones parciales y selectivas est\u00e1n pensadas para incrementar  los ingresos, m\u00e1s que producirse en el marco de una estrategia de  transformaci\u00f3n a gran escala y largo plazo. No han seguido los pasos de  Ch\u00e1vez sobre la reforma agraria y un mayor refuerzo del gasto social en  salud, vivienda y educaci\u00f3n superior. Presentan como \u201creforma de las  tierras\u201d la gesti\u00f3n de tierras lejanas, p\u00fablicas y de dudosa calidad.  Han sido defensores de los cambios progresivos en lo relacionado con los  salarios y prestaciones sociales para hacerlos acordes con el aumento  de los ingresos derivados de la exportaci\u00f3n de bienes y en sinton\u00eda con  la tasa de inflaci\u00f3n; Bolivia y Ecuador han desalojado a ocupantes de  tierras y defendido a los principales titulares de terrenos del sector  agrario.<\/p>\n<p>Los gobiernos menos \u201creformistas\u201d y con las credenciales  \u201cprogresistas\u201d m\u00e1s dudosas son los de Brasil, Uruguay y Per\u00fa (bajo el  gobierno de Humala), que han adoptado un programa de libre mercado;  fomentan activamente la gran afluencia de inversiones extranjeras no  reguladas, rebajan la categor\u00eda de millones de hect\u00e1reas de bosques  tropicales (en especial, Brasil), promueven el sector agrario  empresarial y se oponen a la reforma agraria en todas sus modalidades y  han recurrido a la dispersi\u00f3n de campesinos y personas sin tierra a las  ciudades grandes y peque\u00f1as, donde ejercen de reserva de mano de obra  para el capital o se suman al sector informal mal remunerado. Estos  gobiernos progresistas \u201cmoderados\u201d han firmado acuerdos militares con  Estados Unidos y adoptan un perfil bajo de oposici\u00f3n a las medidas  imperiales estadounidenses en Oriente Pr\u00f3ximo. Su \u201cprogresismo\u201d se ve en  el apoyo que prestan a la integraci\u00f3n regional, en su oposici\u00f3n a la  hegemon\u00eda estadounidense en el continente (oponi\u00e9ndose al golpe de  estado de Estados Unidos en Honduras, al bloqueo de Cuba y a las  injerencias en Venezuela) y en la diversificaci\u00f3n de los mercados  exteriores. Brasil encabeza la marcha en la asistencia a los  especuladores de Wall Street y en el gasto p\u00fablico contra la pobreza con  unas cestas de alimentos b\u00e1sicas. La reducci\u00f3n de la pobreza queda  igualada por el espectacular aumento del n\u00famero de millonarios  vinculados a los sectores financiero y de la exportaci\u00f3n de productos  agro-minerales. Los progresistas \u201cmoderados\u201d tienen el historial m\u00e1s  imponente (y bien documentado) de degradaci\u00f3n medioambiental en curso.  En Per\u00fa, Humala ha dado luz verde a una explotaci\u00f3n minera que amenaza  al medio de vida de millares de campesinos y empresarios locales de  Cajamarca; los presidentes Lula da Silva y Dilma Rouseff, del Partido de  los Trabajadores, han fomentado en una d\u00e9cada la destrucci\u00f3n de  millones de hect\u00e1reas de bosque tropical amaz\u00f3nico y el desplazamiento  de montones de comunidades ind\u00edgenas. En Uruguay, los presidentes Tabar\u00e9  Vazquez y M\u00fajica, del Frente Amplio, favorecieron que la f\u00e1brica de  celulosa Botina, muy t\u00f3xica, contaminara el r\u00edo Paran\u00e1 a pesar de las  protestas masivas.<\/p>\n<p>En resumen, es dif\u00edcil generalizar acerca de la  actuaci\u00f3n del bando progresista, dadas las divergencias de pol\u00edtica  social y econ\u00f3mica. Pero se puede esbozar una especie de \u201ctarjeta  resumen\u201d. Todos los gobiernos han reducido los niveles de pobreza e  incrementado la dependencia con respecto a las exportaciones e  inversiones del sector agromineral.<\/p>\n<p>Todas han firmado y\/o  renegociado contratos con multinacionales del sector extractivo; muy  pocos han diversificado su econom\u00eda. Los que cuentan con un tejido  industrial relevante (Argentina, Brasil y Per\u00fa) han sufrido un declive  importante en su sector manufacturero debido a la apreciaci\u00f3n de las  monedas y la p\u00e9rdida de competitividad derivada de la subida de los  precios de los bienes de exportaci\u00f3n. Los acuerdos de aumento progresivo  de salarios han desembocado en un menor nivel de conflicto social en  las ciudades (con la excepci\u00f3n de Bolivia), pero el desplazamiento de  campesinos y la degradaci\u00f3n han intensificado conflictos en el interior  entre las comunidades rurales y las multinacionales, lo que ha dado  lugar a represi\u00f3n del Estado (Per\u00fa).<\/p>\n<p>El impacto social de los  gobiernos progresistas tiene un abanico de variaciones muy amplio, donde  Venezuela registra los cambios estructurales de mayor alcance y el  resto carece de visi\u00f3n o proyecci\u00f3n a largo plazo para redistribuir la  riqueza, las rentas o la tierra. Su apoyo com\u00fan a la integraci\u00f3n  regional va aparejado de divergencias importantes en el acomodo a la  pol\u00edtica militar estadounidense.<\/p>\n<p>Venezuela, Ecuador y Bolivia,  miembros del ALBA, rechazan los tratados militares, mientras que Brasil,  Uruguay y Per\u00fa han firmado acuerdos militares con el Pent\u00e1gono.<\/p>\n<p>El  rendimiento econ\u00f3mico general es desigual. La econom\u00eda de Brasil, en  especial su sector manufacturero, se est\u00e1 estancando en un crecimiento  cero o negativo en los a\u00f1os 2011 y 2012; Venezuela se est\u00e1 recuperando  pero con una tasa de inflaci\u00f3n del 20%, mientras que el resto del BP  est\u00e1 experimentando un crecimiento sostenido pero una creciente  dependencia de la exportaci\u00f3n de bienes al mercado asi\u00e1tico (China).<\/p>\n<p>Las  alternativas a las econom\u00edas extractivas vigentes var\u00edan enormemente.  En Venezuela, el gobierno ha convertido la diversificaci\u00f3n en una alta  prioridad; los gobiernos brasile\u00f1o y argentino est\u00e1n adoptando medidas  proteccionistas para fomentar la industria con un \u00e9xito limitado, sobre  todo porque sus pol\u00edticas vienen contrarrestadas por la expansi\u00f3n real  de la extensi\u00f3n de tierras dedicada a la producci\u00f3n de soja y bienes de  exportaci\u00f3n. Uruguay, Per\u00fa, Ecuador y Bolivia hablan de diversificaci\u00f3n,  pero han evitado tomar medidas para pasarse a la producci\u00f3n de  alimentos y la agricultura familiar y todav\u00eda tienen que adoptar medidas  concretas para estimular la industria local mediante una pol\u00edtica de  industrializaci\u00f3n con financiaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p><em>James Petras es doctor en  Filosof\u00eda, fue miembro del Tribunal Russel sobre la represi\u00f3n en Am\u00e9rica  Latina; director del Instituto de Estudios Mediterr\u00e1neos de Atenas y  director del Proyecto de Estudio del Desarrollo Latinoamericano en el  Instituto de Administraci\u00f3n P\u00fablica de la Universidad de Pennsylvania.  Actualmente es profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en<\/em> <a href=\"http:\/\/www.binghamton.edu\/\"><em>Binghamton<\/em><\/a>. <em>Texto traducido por Ricardo Garc\u00eda P\u00e9rez; fuente: <a>http:\/\/www.rebelion.org\/autores.php?tipo=5&amp;id=11&amp;inicio=0<\/a><\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: James Petras Los gobiernos progresistas de Latinoam\u00e9rica mantienen una ret\u00f3rica antiimperialista, nacionalista y populista de consumo interno, al tiempo que fomentan la expansi\u00f3n del capital extractivo extranjero en iniciativas conjuntas con el Estado y una creciente burgues\u00eda nacional nueva. &hellip; <a href=\"http:\/\/jenzera.org\/?p=1308\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1308"}],"collection":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1308"}],"version-history":[{"count":8,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1308\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1323,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1308\/revisions\/1323"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/jenzera.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}